Anne Glancey, una maestra jubilada, creció y vivió toda su vida en una casa cuyo aspecto era tan inestable y perjudicial que la amenazaban con una multa por parte de la sociedad civil frecuentemente. 3 mil dólares al día hasta que limpiara su patio y restaurara su casa. Desafortunadamente, Anne no tenía ni recursos, ni familia o amigos dispuestos a ayudarla en ese momento tan difícil. Estaba desesperada pero un día sucedió algo inesperado.

¡Anne vio a unos jóvenes reparando su casa! «Los buenos elfos» resultaron ser Adam y Kristin Polhemus, sus vecinos que se mudaron a la ciudad de Hamilton, Nueva Jersey, hace 5 años.

Se hicieron amigos de Anne, y los chicos estaban verdaderamente preocupados por esta complicada situación. Muchas veces le ofrecían ayuda, sin embargo, la orgullosa y solitaria Anne cambiaba el tema de conversación. Este verano la joven pareja decidió tomar el control.

En lugar de salir de viaje, invitaron a sus amigos y vecinos para ayudarle a Anne con la reparación de su casa.

Había mucho trabajo, los voluntarios trabajaron cada fin de semana a lo largo de todo el verano para que la casa de Anne luciera bien.