Muchos cometemos errores, en especial en cuanto a las relaciones amorosas. O a aquellas “parejas” que tenemos. A veces no somos lo suficientemente sabios o prudentes, y terminamos arrepintiéndonos de situaciones. Un día creemos en el amor, al otro no. Pueden pasar años para que queramos volver a intentarlo. Desquitamos nuestras penas de mala manera. O eliges por una vida solitaria. Los errores son miles como para enumerarlos.

Si bien creo que no en todas las parejas el amor será eterno, caemos demasiado en tomarlo a la ligera. En que no importa cuánto salgamos, no alejaremos al amor de nosotros. Y al final, a todos nos importa y lo buscamos de alguna manera. Más que excusas que creamos, pienso que se debe a poca valentía.

Claro que depende de los procesos. Depende de qué es lo que estamos pasando en nuestra vida para que podamos distinguir en un potencial amor, o algo que no podemos ver porque aún no estamos listos. O peor, porque tenemos la cabeza llena de otras cosas. Por ejemplo, en simplemente ligar y pasar una buena noche con alguien, que conocer bien a esa persona.

No me malentiendan, no hay nada malo con ello. Todo está bien, cada uno es su propio juez. Pero por eso es que nos distraemos, más que del amor, de lo que nosotros mismos podemos necesitar en cada momento.

Ahí fallamos en ver la diferencia. Puedes salir con 100 personas, y con todas estas podrás sentir química. Y esa es la diferencia: que el amor es mucho más que sólo química. Viene con muchas más otras cosas que quizás no están en tu “lista” hoy, pero después comienzas a tomarle la importancia.

Te debe atraer, de seguro a quien ames te parecerá la persona más atractiva de la Tierra. Pero dejan de importar los títulos universitarios, el éxito, el dinero… La base de una relación de verdad, no una de fiestas y buenos momentos, es que compartes un sentimiento en común. Que se complementan, aunque no son opuestos. Que sabes que con esa persona te podrías reír todo el día. Que te sientas cómodo.

La diferencia, eres tú. Es cómo lo ves tú. A veces dejamos pasar grandes oportunidades de amor porque no estamos preparados, porque somos muy inmaduros. Simplemente no tenía que ser. Creo que la diferencia entre una relación cualquiera, y una que da para más, es que se encuentran en el momento preciso en que están preparados para luchar por ello, por ese amor.

No hay tantas exigencias, es algo que debe pasar. Si te pasa, no lo dejes escapar.