Margaret Paul, psicóloga y experta en terapia de parejas,  ha pasado gran parte de su vida ayudando a otros a mejorar la conexión que tienen con los demás y con sí mismos. Es por eso que no le parece extraño cuando alguno de sus clientes le cuenta sobre lo raro y vacío que se siente. No importa si están casados, si tienen hijos, si están en una relación con el amor de su vida o si son exitosos en sus carreras. La sensación de vacío hace su aparición y comienza lentamente a invadirlos.

Personalmente, creo que es una sensación que me ha acompañado bastante en los últimos años y no se me había ocurrido ponerme a pensar qué cosas me hacían sentir de esta forma o en qué ocasiones me sentía vacía y en cuales me sentía plena. Es tan raro darse el tiempo para pensar algo como esto. Después de todo, el tiempo que tenemos no es mucho y siempre tenemos algo urgente que hacer.

Para Margaret, esta sensación de vacío es un indicador poderoso que nuestro cuerpo y nuestra alma nos da y si lo solucionamos a tiempo, podemos resolver cualquier tipo de conflicto que tengamos en nuestra relación de pareja:

“Cuando das amor, cuando amas, usualmente te sientes pleno y lleno de emociones. Amas a los otros y te amas a ti mismo, pero cuando rechazas este patrón terminas sintiéndote vacío por dentro”.

 Gran parte de la respuesta se encontraría en la presión que sentimos, tanto interna como externa, de comportarnos de una cierta manera.

“Cuando intentas conseguir la aprobación de los demás no sólo ignoras tus sentimientos, sino que además intentas que otros te den lo que necesitas. Sorprendentemente muchas personas sienten que necesitan conseguir la aprobación de sus parejas para ser amados.”.

¿Has notado este patrón en ti misma o en tu relación? Antes te sentías feliz, pero ahora sientes que la rutina ha comenzado a acabar con la relación y que gran parte de lo que haces lo haces sólo para no decepcionar a la persona que tienes al lado. Poco queda de tu inicial motivación para realizar actividades y te sientes cansada todo el tiempo. ¿Dónde quedó esa chispa y ese deseo de moverse que el amor provocaba? Si te sientes así, puede que sin darte cuenta hayas comenzado a pensar que para mantener el amor de tu pareja debes comportarte de una forma muy específica.

La solución es discutir estos temas con nuestra pareja y nunca olvidar que la persona que tenemos al lado nos ama de forma incondicional. Por lo tanto, evolucionar, cambiar o comportarnos de diferentes formas no debiese afectar la seguridad de nuestra relación. El vacío que habías estado sintiendo no durará para siempre, especialmente si te das cuenta que, en vez de haber estado amando, habías estado intentando controlar una serie de situaciones. Mientras antes te des cuenta de esto, más sencillo será volver a tu centro, volver a amar con libertad y salvar tu relación.