1. Cada vez que se despiertan junto a ti, te cuestionas toda la relación

2. Es más, pones en duda incluso tu propia existencia

“Son las 8 de la mañana. Es como la mitad de la noche”.

3. Para ellos puede ser hora de comenzar el día, pero para ti, es la mitad de tu ciclo de sueño

4. Sabes que todos sus planes se harán temprano al día siguiente

“Son las 6 de la mañana… del sábado”.

5. Recibes llamadas o mensajes en la madrugada todo el tiempo…

“Uh. Temprano. Mal”.

6. … podrían ser de una borrachera, pero no. Es la hora a la que tu pareja comienza a hacer sus cosas

“Es demasiado temprano”.

7. Al comienzo de la relación pensaste que era sólo una etapa

8. Lo peor es cuando se acuestan tarde. Te duermes sabiendo que al día siguiente vas a sufrir

9. Intentas seguir durmiendo cuando despierta, pero hay algo en ti que te lo prohibe

10. O te sientes culpable por poder disfrutar de los placeres del sueño

11. Es inevitable que hayan ruidos en la mañana

12. Y eventualmente no lo soporta más y comienza a intentar despertarte

13. A veces se enfadan porque no les has contestado en la mañana, mientras tú dormías placenteramente

14. Te puede hacer sentir poco eficiente comparar las cosas que ha hecho en la mañana, mientras tú hablabas con tu almohada

“Despertando a las 7 de la mañana”.

15. Nunca lucen cansados

“Estoy bien despierta”.

16. Preguntan por qué estás de mal humor: la verdad, necesitas dormir

17. Ves la luz del sol como un mal presagio de que comenzarán a funcionar imparablemente

18. Por más que intentas seguirle el ritmo, realmente te ganan

19. Pareces un perezoso al lado de cualquier otro animal que bebió energética

20. Pero, a pesar de la “diferencia horaria”, se aman