Abriendo puertas, abrió corazones.

Este chico fue acosado en la escuela por años, hasta que decidió marcar la diferencia. Todo cambió cuando comenzó a ser amable y educado con el resto: les abría la puerta cada mañana. Como Josh dice, “abrir una puerta es más que un acto físico. Se trata de enfrentar al mundo, conocer gente, hacer que se sientan cómodos y bienvenidos”. Un acto así de simple puede cambiar tu vida y la de otros.