“Personas” es una palabra que usamos todos los días, sentimos que dominamos perfecto su significado, sin embargo no nos detenemos a pensar que existen muchos tipos de personas, algunas mejores que otras (hay que admitirlo), pero todas igual de valiosas. Sin embargo, si me preguntaran cuáles son las personas prefiero, sin duda diría que las personas tóxicas, aunque suene como una locura. Estoy completamente segura de que todos han tenido a alguien así en su vida, y si no lo han hecho probablemente ustedes los son. Las personas tóxicas te atraen, no hay manera de ignorarlas, llegan a tu vida como un remolino, lo revuelven todo, te hacen creer que a su lado todo es posible, te retan… y luego sólo se van.

Estas personas te hacen estar en el cielo, y dos minutos después te tiran. Puedes pasar de la risa al llanto en cuestión de segundos, puedes creer que la conoces perfecto, pero la realidad es que siempre guardan un secreto más, son las personas más “interesantes” que vas a conocer, pero también con las que más alerta debes estar. Estar con alguien así es una constante confusión, porque no sabes qué más hacer para tenerla cerca, siempre quieres más, de alguna manera se vuelven adictivas, sólo que como cualquier adicción: son peligrosas.

Tener a una persona tóxica cerca es un reto al que todos nos enfrentamos en algún momento de la vida, son ese tipo de personas de las que siempre podrás contar una gran historia, que puede ser la más divertida o la más desgarradora, sin embargo siempre dejan un gran aprendizaje. Las personas tóxicas tienen un elemento esencial: Jamás estarán por un periodo muy largo en tu vida, así que el tiempo que dure debes disfrutarlo al máximo, pero cuando termine debes dejarla ir.

Si ya has identificado quién es tu persona, asegúrate que no dañe tu sistema más de lo que debería y no aplaces su partida.

Si tú eres esa persona, sé sutil, te aseguro no quieren perderte.