Te escribo estas palabras con la intención de que sepas unas cuantas cosas antes de que seas por siempre mi futuro viejo.

En estos momentos mi mente tiene la necesidad de expresarte una promesa eterna. Intentaré plasmar todas mis ideas en esta carta. Lo que no será un intento es cumplir cada palabra escrita en este papel como lo más sagrado… Será un hecho, nunca un intento.

En pocas palabras mi promesa será siempre ser la mejor mujer que tu puedas tener a tu lado. En muchas palabras te contaré mi plan fríamente calculado…

Prometo, mi futuro viejo, amarte a los 80 años con el mismo amor loco, jovial, picarón, romanticón con que lo hago a los 26. Un amor tan a la antigua, tan perfecto, tan divertido, tan desesperante que provocará olvidar los años y recordar sólo nuestra esencia.

Prometo, mi futuro viejo, recordarte toda la vida lo mucho que vales, batallar con tu mente para que nunca olvides tus talentos, tus virtudes, tus sueños, tus anhelos, tus metas. Te admiro desde lo más profundo de mi alma, brillas con una luz tan fuerte que al mirarte sólo puedo agradecer el día en que te conocí y decidimos caminar por esta ruta juntos.

Prometo, mi futuro viejo, seguir tomándome de tu mano a los 70 años de la misma forma en que lo hicimos la primera vez, de la misma forma en que lo seguimos haciendo hasta ahora, con nuestros deditos entrelazados de manera perfecta. Quiero que siempre sepas que al caminar a tu lado el mundo es un lugar mucho más seguro. La vida pasa alrededor nuestro y ambos en cámara lenta caminamos a paso tortuga, seguros de nosotros mismos y seguros del amor que camina junto a nosotros.

Prometo, mi futuro viejo, siempre seguir sorprendiéndote, siempre mantenerte expectante, hacer de cada episodio importante en nuestras vidas una anécdota que podamos contar a los nuestros con una sonrisa en el rostro, con tono de orgullo, esperando divertir y enseñar acerca del amor a quien quiera escucharnos. Me encargaré de convertir un momento común y corriente en algo loco, especial, entretenido, chistoso, único… En simplemente algo que nos refleje.

Prometo, mi futuro viejo, seguir besándote a los 60 con la misma pasión y ternura con que lo hare a los 30. Sera un beso con amor, con experiencia, con paciencia, con deseo… Sera un beso triunfante por que siendo viejos podré decir que sigo compartiendo mi vida con el hombre de mis sueños. Será un beso que hará taparse los ojos a nuestros nietos, que hará suspirar a nuestros hijos, que inspirará a nuestros conocidos y que hará mirar con envidia a quienes no conocemos tanto.

Prometo, mi futuro viejo, que al lado mío siempre te sentirás como el rey de la casa, como el protector de la familia, como el pilar y la base sobre la que tus hijos y yo podamos sentirnos a salvo, unidos y seguros. Aunque también me encargaré hasta el ultimo momento de alivianarte la carga sin que lo notes, de secretamente ayudarte pero nunca opacarte. Seguiré hasta el último de nuestros días recurriendo a ti y admirándote por ser siempre el sostén de la familia.

Mi querido y amado futuro viejo, se que habrán momentos difíciles, pero prometo nunca olvidar el amor que siento por ti durante la tormenta. Prometo seguir buscando tus brazos cuando me sienta cansada, seguir buscando tus palabras cuando mi mente me juegue malas pasadas, seguir buscando tus besos cuando la tristeza me deje agotada, seguir buscando tus manos cuando el dolor me agobie y tus caricias cuando en las noches el sueño me abandone. Estaré ahí para ti con una cargada de amor y cariño cuando te sientas deprimido, con una reserva interminable de besos cuando te sientas presionado, cuando tus propios miedos te superen. Me encargaré de darte la seguridad que necesites cuando estés confundido, demostrarte con caricias y palabras lo importante en esta vida. Te sacaré adelante todas las veces que me lo permitas.

Estoy consciente de la promesa que en estos momentos te estoy haciendo. Tengo completo conocimiento del compromiso que estoy tomando contigo. La vida siempre se encarga de darte experiencias de las que puedas aprender y engrandecerte. Mi vida, mis vivencias, mis penas y alegrías me han llevado hasta a ti. Se hoy en día quien soy y que es lo que quiero.

Así que, mi querido futuro viejo… Mi ultima promesa será acomodarme junto a ti en el futuro, colocar mi cabeza blanca sobre tu hombro, sacar esta carta con mis manos arrugadas y temblorosas, y con voz baja, con un tono de ternura infinita, con la seguridad de mi promesa ya cumplida… Preguntarte :“mi viejo, ¿quieres que te lea una carta?”