Rosa, azul; carro, muñeca; vida, muerte: Siempre teniendo dos opciones para referimos a algo. Es absurdo, pero es real. Cuando el mundo califica a una mujer, lo hace bajo sus reglas. Una buena mujer es aquella que se comporta como quieren los demás y entonces una mujer mala es la que se comporta como se le “hinchan los ovarios”. Aquí la verdad de todo: No existen mujeres buenas y mujeres malas. Sólo mujeres que actúan bajo las circunstancias, a veces nos toca ser la princesa y otras más la bruja. Pero las mujeres que van por la vida eligiendo cómo actuar, es decir, las que son la mayor parte del tiempo brujas, son consideradas: malas mujeres.

Y sí, son estas mujeres cabronas, que deciden cómo se visten; las palabras que utilizan, no tienen novios, sólo romances y por lo regular fugaces; tienen más amigos que amigas, y siguen la creencia de que el sexo entre amigos refuerza la amistad, son independientes económicamente, viajan, son de carácter fuerte y cuidan más su corazón que su calzón, que si alguien llega a enamorarse de ellas, ya no es su problema. Tampoco permiten que un hombre les ruegue porque eso las cansa, y mejor son claras, en fin: unas rompe corazones.

El problema radica cuando está mujer se enamora, sin que la enamoren. Es decir, sólo sucede. Rompe todas sus reglas e intenta entregar su casi intacto corazón a un hombre que es todo lo contrario a lo que se ha prometido a sí misma. Pues el amor la alcanzó antes de que pudiera ver sus defectos con la mente clara, y solo ve en él extrañas virtudes que no entiende porque la enamoran, si antes lo odiaba.

Entonces frente a él se convierte en la buena mujer, deja de pertenecerse a sí misma, pero tampoco le pertenece a él, sino a lo que son los dos cuando están juntos, esa extraña mezcla que se creó de una mala mujer y un mal hombre. Sin embargo, los fantasmas de su antiguo comportamiento la invaden, comienza a pensar que él es con ella, como ella era con los otros buenos hombres, se asusta y lo deja, pero no puede porque está enamorada, su corazón sólo pronuncia su nombre y como es una mala mujer, intenta olvidarlo de la manera en la que ella puede, regresa a su vida de mala, besa a otros hombres, pero eso sólo refuerza lo que ella siente, porque ya nadie supera al hombre malo del que ella está locamente enamorada.

No busco respuestas, ni científicas o psicológicas del actuar y la forma en cómo llega el amor a cada mujer, ni el por qué elegimos al malo y al bueno lo dejamos como mejor amigo… sólo entiendo que la mujer mala sabe perfectamente que un hombre malo es como ella, y en ese entender puede estar segura que si aún están juntos es porque realmente quieren estarlo, pues si no existiera amor de por medio, alguno ya hubiera dicho adiós sin tocarse el corazón.