Todos hemos vividos momentos difíciles a lo largo de nuestras vidas, sin embargo, no son muchos los que agradecen haber pasado por dichas experiencias. Si bien no faltan aquellos que dicen que en todo se esconde una enseñanza, hay muchos que sienten que el dolor vivido no siempre vale la pena, pero es posible que lo que viene a continuación los haga cambiar de opinión.

El psicólogo Scott Barry y la escritora Carolyn Gregoire se han decidieron a investigar el impacto psicológico del trauma, siguiendo la hipótesis de que al enfrentarnos a la adversidad y superarla, crecemos como seres humanos.

Juntos escribieron un libro al respecto, llamado Wired to Create, donde se dedican a hablar del llamado crecimiento post-traumáticoDicho término fue utilizado por primera vez a principios de la década del 90 por los psicólogos Richard Tedeschi y Lawrence Calhoun. Con él, los investigadores buscaban describir la experiencia vivida por algunos individuos, quienes después de pasar por eventos traumáticos, experimentaban cambios profundos a nivel psicológico.

Según su investigación, cerca del 70% de las personas que sobreviven algún tipo de trauma logran tener un crecimiento psicológico positivo.

Lo anterior se puede ver en diferentes aspectos de la vida. Por ejemplo, algunas personas demostraban un aprecio mayor por la vida después de haberse enfrentado a un evento traumático, otros lograban ver las nuevas oportunidades que tenían, algunos lograban tener relaciones interpersonales más satisfactorias o una vida espiritual más rica. Otros sentían que su fortaleza había aumentado de forma considerable. 

 La investigación para escribir este libro también demostró que vivir una situación especialmente traumática podía aumentar la importancia que un individuo le daba a la empatía y al altruismo.

Entonces ¿Cómo puede un evento traumático mejorar nuestra calidad de vida?

Según Tedeschi y Calhoun, vivir un evento traumático nos fuerza a reconsiderar nuestras ideas sobre el mundo, nuestras concepciones sobre la vida, así como también nuestros valores y deseos. 

“Nos separamos, casi literalmente, de nuestra percepción ordinaria y lo único que queda es volver a construir nuestro mundo y nuestra percepción de nosotros mismos desde cero”.

De esta forma, la creatividad se transforma en un mecanismo que nos ayuda a superar la tragedia o la pérdida por la que estemos pasando. Aunque eso no disminuye el gran impacto que una situación como esta puede tener sobre nuestras vidas, al menos nos hace darnos cuenta que realmente lo que no nos mata nos fortalece. Esto sería, entonces, lo que explicaría esa sensación de aprendizaje o crecimiento que se da cuando finalmente superamos una situación negativa y volvemos a nuestro centro sintiéndonos más maduros, más centrados y más sabios.

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