Ser denominada como una mujer intimidante genera reacciones diversas. Por un lado, sientes que tu fortaleza, que tu fiereza y tu pasión se proyectan a todo volumen y que todos son capaces de verlo. Pero por otro, sientes que has creado una muralla que no muchos están dispuestos a escalar.

El problema es ese: ver lo ‘intimidante’ como un obstáculo en vez de una aventura que vale la pena probar.

No importa si llevas mucho o poco tiempo soltera, cuando los demás deciden que eres ‘intimidante’ (y uso comillas porque no creo que seas intimidante, sólo creo que tienes una personalidad fuerte y la capacidad de ser honesta con lo que deseas) te conviertes prácticamente en una leyenda, en un animal mitológico que es ‘difícil de manejar’. Si quieres un consejo, creo que es mejor tomárselo como un cumplido que como un insulto. Después de todo, hay 5 cosas que esas personas probablemente no hayan tomado en cuenta…

1. Tener una opinión clara y fuerte no nos hace intimidantes, nos convierte en personas que saben lo que quieren

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Puede que muchos crean que tener opiniones fuertes y claras sobre lo que nos agrada o lo que no nos convierte en personas malhumoradas, pero no es así. Es muy importante saber lo que quieres y estar dispuesta a luchar por ello, porque sólo así podrás vivir una vida llena de pasión, movimiento y logros. Si alguien tiene un problema con la forma en la que te expresas, entonces déjalo ir bajo la premisa de que eres ‘demasiado intimidante’. No se merece tu compañía.

2. Tener una personalidad fuerte no nos hace intimidantes, nos convierte en personas interesantes

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Si no tienes ideas, opiniones y sueños propios ¿entonces qué podrás compartir con las personas que más te importan? No venimos a este mundo a ser un clon más o la copia de la copia de alguien. Venimos a este mundo con la misión de mejorarlo y para ello necesitamos tener planes propios. Tener una personalidad fuerte o ideas de cómo quieres hacer las cosas no te hace ni complicada ni intimidante: te hace una persona muy interesante.

3. Ser independientes no nos hace intimidantes, nos convierte en seres humanos balanceados

Cualquier persona que se queje de tu independencia no merece tu atención. Ser independiente nunca debiese ser algo negativo, de hecho, es una característica de gran importancia en una relación madura y saludable. Si los demás pretenden que dependamos de ellos o que no seamos capaces de tomar nuestras propias decisiones, entonces será mejor que se den cuenta que no estamos dispuestas a dejar que sea así.

4. Atrevernos a tomar desafíos y hacer locuras no nos hace intimidantes, nos convierte en personas creativas

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No hay nada más importante en este mundo que la fuerza creativa que nos mueve el cambio, a la evolución y a mejorar el mundo que nos rodea. Si eres de esas mujeres que cambia de opinión, que se decide a hacer cosas que nunca pensó, que tiene la capacidad de tomar decisiones difíciles y necesarias o si simplemente te mueves por el mundo con una fuerza e intensidad particular, ten claro que el mundo necesita tu fuerza creativa. Cualquiera que te diga lo contrario, está equivocado.

5. Ser ‘intimidantes’ no nos convierte en una mujer extraña o poco usual, nos hace aún más humanas

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Nunca dejes que nadie te haga creer que hay algo malo contigo, con tu personalidad o con la forma en la que ves el mundo. La verdad es que ya eres perfecta tal y como eres. Si alguien cree que eres intimidante, déjalos, al final son ellos quienes pierden la oportunidad maravillosa de tenerte en sus vidas.

Además, es hora de darle un giro a este adjetivo, de adueñarnos de él y de comenzar a demostrarle al mundo que no importa lo que los demás opinen de ti: sólo importa si tú eres feliz o no.