Todos cometemos errores, eso es cierto, al fin y al cabo sólo somos seres humanos, imperfectos; seres que están en constante aprendizaje. La vida no viene con un manual de instrucciones, tampoco seguimos un guión preparado, si así fuera la vida sería pan comido, pero a su vez sería realmente aburrida ¿no creen? Es decir, ¿qué sería de la libertad, la aventura y los riesgos si nuestras vidas fuesen reguladas, dirigidas por alguien más?; así que en la vida simplemente improvisamos.

La mejor manera de aprender a vivir es viviendo y aunque la vida es hermosa no es siempre color rosa, muchas veces se torna oscura y espinosa. Nuestras decisiones nos marcan para siempre, y quizá no siempre serán las mejores, muchas veces serán malas decisiones que causarán daño; de los errores ni hablar, esos los cometeremos constantemente, no hay forma de evitarlo, pero siempre debes recordar que tus errores no definen quién eres, pero sí en quién te convertirás.

Está bien equivocarse, la cuestión importante está en no quedarse estancados en el error sino aprender de él, ellos te ayudarán a crecer, madurar y mejorar. También es importante saber asumir las consecuencias de los errores que cometemos, esa es sin duda la mayor señal de madurez. Sé responsable y sigue adelante, pasar la página es importante, pero lleva contigo lo que aprendes de cada error puesto que recordar nuestros errores nos previene de volver a cometerlos.

Nadie nace aprendido y es la misma experiencia la que con el tiempo nos vuelve sabios. 

Atrévete a vivir sin miedos que el que no gana, aprende. Cada experiencia buena o mala trae consigo un aprendizaje, aprovéchalo.

Y pase lo que pase recuerda que la vida es hermosa, y es una sola así que, sácale provecho.