Los cigarrillos electrónicos parecían una de las mejores alternativas para los fumadores que quieren dejar la nicotina. Sin embargo, desde hace un tiempo que vienen reportándose varios accidentes que los involucran. El último es de un hombre alemán de 20 años, que sufrió graves lesiones en la cara y perdió varios dientes luego de que el dispositivo le explotara en la boca. Los incidentes han abierto el debate sobre las reales beneficios de este tipo de cigarrillos.

También llamado “vaporizador electrónico”, el eCigar, es un sistema electrónico inhalador diseñado para simular y sustituir el consumo de tabaco. El dispositivo funciona por medio de la vaporización de una solución líquida que no liberaría nicotina, sino sólo saborizantes. El fumador lo inhala como si se tratase del humo del cigarrillo y por eso se cree que puede ayudar a las personas a dejar el tabaco.  

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El alemán que sufrió el accidente, había puesto el dispositivo en su boca para fumar cuando la batería explotó, haciéndole perder varios dientes y dejándole heridas en la cara.

Pero este no ha sido el único incidente reportado que involucra e-cigarros. La semana pasada, Kirby Sheen, madre de 24 años, tuvo suerte de no perder el ojo luego de que el cigarrillo electrónico explotara en su cara.

El párpado de la mujer fue dividido en dos por la boquilla del dispositivo, que explotó mientras ella probara la batería de su e-cigar en la de su pareja.

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Los accidentes han traído de vuelta el polémico debate sobre los beneficios y los riesgos de los cigarrillos electrónicos. 

Para la Organización Mundial de la Salud, los e-cigar no son un tratamiento legítimo para dejar de fumar, ya que no existen estudios riguroso que prueben los efectos terapéuticos que los distribuidores de los dispositivos reivindican.

Por otro lado, un estudio británico concluyó que los no fumadores que probaron con cigarros electrónicos eran, un año después, tres veces más propensos a fumar cigarros normales que los que nunca habían probado un e-cigar.