Por mas consciente y racionales que seamos, todos tenemos un talón de alquiles que nos vuelve débiles. Puede ser una situación, una persona, una comida. Al final esto es nuestra parte frágil. Sobre ese talón de Aquiles debemos tomar decisiones que muchas veces postergamos y nos aferramos a una justificación que nos da felicidad en ese momento, pero que nos hace sentir destruidos en el fondo de nuestra alma.

Esa debilidad genera preguntas, y en mi caso tengo todas las respuestas; en mi talón de Aquiles me estoy aferrando a una cuerda que esta a punto de romper. Y quisiera ser yo quien la rompa, para sentirme bien conmigo misma, para reconfortar mi alma y tener esa sonrisa de satisfacción que me generan las cosas logradas.

Hoy quiero decidir que mi talón de Aquiles sea algo que me genere un menor nivel de ansiedad y daño emocional. Hoy quiero tomar una de las decisiones más grandes de mi vida, y es ser yo misma mi debilidad. Porque mostrar tu debilidad por una persona es darle el poder de terminar contigo sin piedad alguna.