Me encuentro esta noche descifrando este sentimiento innombrable revoloteando en todo mi ser, haciendo reaccionar a una parte de mi cerebro preguntándome ¿qué es? ¿Y es que no les ha pasado alguna vez en su vida el no tener algo contemplado o el decirse a ustedes mismos que nunca harían una cosa en especial, pero que al último sin pensarlo resulto ser? Pues a mi sí y es algo que me gustaría compartir con ustedes.

Yo era de las personas que decía que una relación a distancia jamás, porque tenía en mi mente el dicho popular de “amor de lejos es amor de…” ustedes ya se han de imaginar la última palabra.

Sin embargo me sucedió y es lo que he estado viviendo este último tiempo. El conocer a esa persona ha cambiado mi perspectiva por completo me ha hecho ver que es lo inesperado lo que nos cambia la vida. Y es que cuando no estás buscando nada en especial, cuando dejas fluir todo concentrándote en tu propio bienestar, divirtiéndote, viajando con tus amigas y bailando la vida, de repente llega ese cuerpo que choca con el tuyo adhiriéndose a ti, como si el destino ya lo tuviera previsto y somos nosotros los encargados de seguir ese camino.

A raíz de que empecé a vivir esta relación he leído cada articulo que me topo en las redes sociales y siento empatía con esas personas que los escribieron porque en parte me llego a identificar con lo que expresan y me hacen entender todo lo bueno o malo que se puede llegar a vivir con una pareja a distancia.

Para mí, nombro a esta relación como algo indescriptible donde al mismo tiempo ha sido una bonita experiencia.

Indescriptible porque para iniciar una relación formal, no era salir a lugares en una misma ciudad o hacer actividades en persona. Nuestra manera de hacerlo era diferente y eso fue lo que me cautivó. Las pláticas por teléfono, los mensajes de texto durante el día se volvieron nuestros recursos para seguir en contacto, por igual el ver películas cada quien desde su lugar, enviándonos  imágenes para ver si íbamos sincronizados, tuvimos que empezar a viajar a donde nos encontrábamos para conocernos mejor y pasear juntos. Entonces se podría decir que esto es algo bueno de las relaciones a distancia, las diversas maneras que descubres para realizar cosas juntos, el hecho de viajar y explorar nuevos sitios, abriéndote un panorama diferente.

Igualmente indescriptible porque yo estaba acostumbrada a tener a mi pareja al lado casi siempre, el poder verlo, sentir sus abrazos, besos y caricias. Pero con él sé que todo es distinto, estoy consciente de que no se podrá todos los días e inclusive sé que puede llegar a pasar tiempo desde aquella última vez y en parte es algo conflictivo desde la manera en que lo tomes. Porque una de las cosas positivas de tener una relación a distancia es el aprender a valorar más a la persona en el presente y apreciar los momentos de compañía y no solamente con él o ella si no también con tu familia o amigos. De esta manera llegas a entender esa parte cuando están separados y cada quien está con sus seres queridos, pues sabes cuán importante es. Lo malo viene cuando tú quisieras ser esos individuos que tienen la oportunidad de divertirse y de pasar más tiempo a su lado, porque en el fondo no sabes cómo sentirte, vienen a ti varias emociones como la tristeza, no obstante tratas de que la emoción no le gane a la razón y comprender la situación.

Otro de los puntos a favor es el hecho de que te das cuenta que no importan los kilómetros, así puedan pasar por circunstancias que los hagan separarse, si realmente hay interés y amor esa persona nunca se alejará, al contrario buscará la manera y luchará por volver a estar junto a ti. Entonces, es donde captas que es como toda relación, sea cercana o lejana, lo que más bien ayudará para seguir unidos son las ganas de compartir tu vida con la otra persona y que la distancia no es un impedimento, que sólo es más la fama que le hacen terceras personas a lo que realmente es cuando te toca vivirlo.

Lo cierto es que no todo es color de rosa, como lo he leído en otros artículos en las relaciones a distancia también intervienen las tentaciones, inseguridades, los miedos o celos y se lo atribuyen a la distancia. Al hecho de no estar constantemente juntos, el saber que a miles de kilómetros esta realizando su vida y te puede llegar a mentir. Sin embargo mi punto de vista difiere, pienso que estas características tienen que ver más bien con la personalidad, con las creencias e historia de vida de cada uno.

Así que lo único que queda por hacer o sentir dependerá de ti, de lo dispuesto que estés para que la relación funcione, de la confianza que deposites en ti mismo y en la otra persona, conprométiendote únicamente con ese ser humano y contemplándolo tanto en tu presente como en tu futuro para ver si van hacia la misma dirección.

La verdad no es nada fácil dejar de ver por mucho tiempo a quien amas, pero en parte ayuda a desarrollar más tu propia individualidad e independencia, compartiendo a la par tu vida con la de tu pareja, entendiendo y respetando sus tiempos y espacios, pues sabes que cada uno tiene su propia vida desde antes de conocerse. Como leí en una imagen “amar es encontrar la felicidad de otro en tu propia felicidad”.

Es por eso que atribuyo el adjetivo indescriptible a tener una relación a distancia, ya que nunca imaginé todas las enseñanza que podría traerme este recorrido, porque ha sido una nueva experiencia de la cual he disfrutado y aprendido mucho con mi pareja, donde cada paso que damos nos encontramos más unidos y espero seguir haciéndolo.

La distancia puede separar cuerpos, más no corazones, pero todo recaerá en lo que decidas hacer.

¿Y tú que es lo que no te has atrevido a vivir?  Te invito a que lo descubras.