A veces no, nos damos cuenta de que hay ciertas cosas que deberíamos amar de nosotros y simplemente nos la pasamos renegando sobre eso, cuando todo podría ser mejor si empezáramos a amar esa parte que no nos gusta, porque es única. Así que abracemos lo bueno y lo malo que tenemos, porque a la larga es eso lo que nos define, lo que nos hace ser nosotros y por lo tanto, diferentes a todo el resto del mundo. Veamos: 

1. Tu físico

Porque es aquello que te acompaña siempre y que no te debe detener, no importa que no seas el estereotipo de mujer u hombre que se supone debes ser según la sociedad, tienes la habilidad de reír de mirar y de enfrentar las cosas como vengan, eres una persona pensante y deberías ser totalmente perfecto/a para ti con tus imperfecciones. Si tú no te amas primero, nadie más lo hará. 

2. Tus malos ratos

Existen días en los que ni nosotros/as nos soportamos y que sentimos que el mundo literalmente se nos cae encima, o simplemente andamos tristones, pero no sabemos por qué, y odiamos ese estado.

Debemos de comenzar a amar esos ratos, a darnos cuenta de que ellos nos hacen recordar los buenos momentos, y que no importa si hoy nos sentimos tristes por alguna circunstancia, porque de eso se trata la vida, de caer y seguir, pero siempre con esa pizca de amor y esperanza que a veces hace tanta falta.

3. Tus virtudes

Muchas veces pasa que tenemos cientos de virtudes, pero no las vemos. ¿Por qué? por el simple hecho de resaltar más nuestros defectos. A todos nos gusta enfocarnos en más en lo malo que en lo bueno ¿verdad?

Sí lo sé, dirás que has tratado, pero te tengo una noticia; si comienzas a amar tus virtudes y reconoces que como persona posees esas lindas cualidades como tu creatividad, tu amabilidad y tu resiliencia, o lo tú quieras, tus defectos serán pequeños comparados con todo lo bueno que se encuentra en ti.

4. Ser complicado/a

No importa lo que digan las personas, en realidad todos somos complicados, pero a veces se nos olvida que somos diferentes y cada quien se complica la vida con algo diferente y de una manera opuesta a la tuya. Ser complicado/a implica que a veces le daremos mil vueltas a un asunto, o que ni tú mismo/a te entiendes, etc. Pero en esta etapa donde tú estas complicándote, a veces encuentras soluciones o respuestas a cosas que antes no tenías, entonces no te alteres diciéndote a ti mismo/a que no deberías ser así, pues esto es parte de todos y siempre puedes sacar algún provecho de ello. En los problemas es en donde se encuentran las oportunidades. 

5. Ser tan tú

Muchas veces quisieras no ser tú, no tener ese cuerpo o esa personalidad o ser tan bueno/a como esa persona, pero si no fueras tú, muchos de los momentos vividos ya sea buenos o malos no serían tal cual, tal vez alguna situación difícil alguien con otra personalidad no lo hubiera resuelto igual.

Es que el punto de que ames ser tú es que te aceptes, porque eso que tú odias de ti, es lo que muchos otros aman. Sólo falta que tú te aceptes. 

A veces se tienen kilos demás o tiene mal carácter, pero eso es algo que poniendo empeño y ganas de crecer como persona o de deshacerte de lo que te sobra lo puedes lograr, pero para eso no tienes que ser nadie más.