Disculpa todas las veces que me porté grosera contigo. Perdona todas aquellas veces que he puesto a mis amigos y amigas antes que a ti. Disculpa todas aquellas veces que no te invité al cine o que dije que no a tomar un café contigo. Disculpa todas aquellas veces que preferí quedarme en cama a pasar el día contigo. Perdona no haber confiado en ti cuando ahora sé que siempre pude hacerlo, pues ahora me doy cuenta de que tenías razón; son pocas las personas que en verdad valen la pena, que muchas veces las amistades y las personas terminan por decepcionarnos, y que la gente se marcha de nuestras vidas y nosotros de las vidas de ellos. Que son pocas las personas que se quedarán cuando más lo necesites y sobretodo tenías razón en que jamás alguien me amará como lo haces tú.

Ahora me doy cuenta de que llevas más camino recorrido que yo y por lo tanto sabes mejor cómo tomar una decisión. Me he dado cuenta de que no es que quieras controlar mi vida sino que en ocasiones sabes cuando estoy cometiendo un error del que yo no me he dado cuenta. Eres la persona más cercana en mi vida y sin embargo la que en tantas ocasiones he subestimado.

Aprendí a la mala lo que siempre quisiste hacerme entender. Que cuando los amigos se van a casa y se apagan las luces es a ti quien puedo llamar sin importar la hora, porque sé que contestarás el teléfono sin ningún reproche. Sé que eres la única persona del mundo que se sentaría a mi lado a escucharme llorar y sentir mi dolor casi como lo siento yo.

Eres mi mejor amiga mamá y he tenido que cometer algunos errores para darme cuenta de que todo este tiempo he tenido a una excelente persona tan cerca de mí. Perdón mamá, por no haberme dado cuenta antes de lo importante que eres para mí y que no sé que sería de mí sin ti.  Sé que darías la vida por mí y yo también lo haría por ti. Se me acaban las palabras para decirte cuánto te quiero y que hoy quiero decirte que no hay mujer más valiente que tú por enfrentar tus batallas y las que no son tuyas también.

Gracias mamá por tantas cosas. Gracias por enseñarme que no hay un error tan grande que uno mismo no pueda perdonarse. Gracias por amarme aún cuando no me amé a mí misma. Gracias mamá por ayudarme a levantarme de las caídas y por apoyarme siempre. Gracias por siempre creer siempre en mí y por alentarme a perseguir mis sueños y no dejarme dar por vencida. Por enseñarme a mirar hacia delante y ser fuerte siempre. Pero sobre todo, gracias por enseñarme a ser una mujer de valor.