El matrimonio es complicado. Decir que no lo es, sería como intentar tapar el sol con un dedo… Es imposible. Es difícil explicar o entender por qué, pero cuando el nivel de compromiso con otra persona aumenta (porque se convierte en un contrato legal y de fe), las cosas inevitablemente cambian y hasta los detalles más mínimos se vuelven extremamente relevantes.

La historia de Matthew Fray es un claro ejemplo de eso, ya que su esposa se divorció de él simplemente porque no era capaz de dejar sus vasos sucios en el lavabo.

Puede sonar muy ridículo, pero así fue. Y la decisión de ella puede parecerte demasiado exagerada, él puede parecer una víctima a tus ojos, pero eso es porque no conoces la historia completa.

Dejar los vasos sucios cerca del lavabo, ni siquiera en el lavabo, para Matthew nunca fue un gran problema. Sin embargo, para ella sí lo era, de hecho cada vez que se encontraba con un vaso sucio… El divorcio se hacía más evidente. El problema es que él nunca lo vio venir, pero peor aún, es que nunca se preocupó del daño que estaba causando.

Los hombre son como niños, es verdad. PERO NO LO SON, al menos no realmente. Existe una gran diferencia y es primordial ser capaz de darse cuenta cuál es. Porque para las mujeres es muy agotador vivir teniendo que decirle a la otra persona lo que debería estar haciendo, más que nada porque ya es lo suficientemente agotador tener que soportar la idea de que así es cómo debería comportarse una mujer dentro del matrimonio.

No existe nada más cautivador en un hombre que cuando dice “yo lo hago” y efectivamente se hace cargo de lo que sea que haya decidido hacer.

“Si me dijeras qué es lo que tengo que hacer, lo haría feliz”, es una frase que él se acostumbró a decirle todo el tiempo. Sin darse cuenta de que eso era exactamente lo que ella NO QUERÍA. ¿Acaso los hombres no pueden hacer nada por su cuenta sin que una mujer se los diga antes? No, los hombre sí pueden hacer las cosas, solo que están acostumbrados a no hacerlas… Por muchas razones:

Si dejas un vaso cerca del lavabo es porque así puedes volver a usarlo luego sin necesidad de ensuciar otro vaso, o porque simplemente no te importa o porque simplemente no puedes obligarte a que te importe. Es así de simple. Porque entre hombres y mujeres, las prioridades e intereses emocionales son muy distintos. Y por eso es muy difícil encontrar una razón para dejar el vaso en el lavabo entre muchas para no hacerlo.

Sin embargo, hay una razón por la que un hombre siempre debería preocuparse de hacer las cosas que jamás le preocuparían. Y esa razón es una sola palabra: Respeto.

Cada vez que Matthew dejaba un vaso sucio cerca del lavabo, estaba diciéndole a su esposa “oye, no me importa lo que pienses ni lo que consideres correcto, no voy a tomar dos segundos de mi tiempo para dejar el vaso donde te gusta”. Y eso no suena como un mensaje muy respetuoso para darle a la persona que amas.

Por eso en los pequeños detalles de una relación, de un matrimonio, está la forma más fácil y considerada de hacer declaraciones de respeto. Si quieres demostrarlo, deja los vasos en el lavabo, levanta tu ropa del suelo, mantén limpio todo lo que alguien más ha limpiado por ti. Mejor aún, pregunta qué es lo que puedes hacer para ayudar. Es así de simple. Porque el respeto lo es todo.

Cuando decides amar a alguien (y casarte con ese alguien), estás asumiendo el compromiso y el placer de hacer cosas que enriquezcan su vida y de esa forma, la tuya. Por eso cuando tienes un problema como el de los vasos sucios, no son los vasos sucios el verdadero problema, sino la incapacidad de cumplir con esas demostraciones de respeto que son necesarias para mantener a tu pareja felizmente a tu lado.

El respeto no el como el romanticismo, porque no se hace visible con grandes demostraciones, sino que con pequeños detalles. Que muchas veces son incluso más valiosos.

Matthew no perdió a su esposa porque no era capaz de dejar sus vasos en el lavabo, sino porque no era capaz de sacrificar un poco de su tiempo para rendirle respeto a su pareja y ponerse en su lugar, entender que para ella el problema era mucho más grande. Un hombre tiene que ser capaz de ver que esos detalles para una mujer son razones para divorciarse porque no pueden estar con alguien que no considera su opinión, que no la aprecia, porque eso significa que no la ama. Y eso significa que entonces no puede ser su compañero de vida para toda la vida. 

Es verdad que el vaso no es importante, porque eso es lo que creen los hombres. Sin embargo, el problema aquí no es el vaso (al menos no para ella). Y una vez que los hombres aprendan a tener eso en consideración, porque emocionalmente jamás van a poder entenderlo, pero una vez que logren considerarlo… Desde los detalles más mínimos, van a lograr hacer que las cosas cambien para siempre y van a poder mantener a sus esposas a su lado.