Se llaman frailecillos antárticos y a pesar de tener una apariencia más bien pequeña y adorable, su cuerpo está hecho para la vida en océano abierto. Estas aves pasan períodos de tiempo épicos volando sobre el mar, e incluso hay polluelos que pasan dos o tres años completos sin poner un pie en la tierra. Un grupo de científicos ha estudiado durante años a los frailecillos del área de Maine, Estados Unidos, pero hace muy poco lograron descubrir qué hacían estos pájaros durante el invierno, algo que era un misterio para todos. 

Atlantic Puffin in Maine. Photo by Nathan Goshgarian Photography. #atlanticpuffin #puffins

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Están hechos para la vida en alta mar

Estos pequeños, que parecen familiares de los pingüinos, tienen plumas que son completamente a prueba de agua. Esto les permite mantener su temperatura corporal nadando bajo el agua o flotando en el mar. Todo su cuerpo está totalmente adaptado para vivir en esas condiciones por mucho tiempo. Incluso pueden beber agua de mar y expulsar el exceso de sal a través de glándulas de sus fosas nasales, según explica Steve Kress, fundador del Project Puffin (Proyecto Frailecillos).

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Luego de 40 años de misterio, encontraron una explicación

Steve Kress llevaba 4 décadas estudiándolos, pero nunca logró explicarse hacia dónde iban durante los 4 meses de invierno. Kress junto al Project Puffin recibieron el crédito por salvar a la especie de extinción en esa zona durante la década de 1970. Hace algunos años comenzó a emplear técnicas de rastreo, pero recién este año lograron dar con una respuesta: un paraíso en altamar en la plataforma continental de Estados Unidos, al sureste de Cape Cod en Massachusetts. Los geolocalizadores que pusieron en las patas de los frailecillos indicaron a grandes rasgos su itinerario de invierno: primero nadan hacia el norte, pasando un mes en Canadá, para luego bajar hacia el sur hasta el lugar indicado, donde aprovechan la biodiversidad. Los investigadores señalan que probablemente durante esos meses se benefician de la comida de calidad que esa zona les ofrece.

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El interés por saber su paradero en invierno no nace sólo por curiosidad

Los frailecillos atlánticos son considerados una especie vulnerable a la extinción, en parte porque el cambio climático está dañando a las presas de las que se alimentan. El arenque y la merluza blanca son dos de sus comidas favoritas, y según Kress ambas han demostrado ser sensibles al cambio en las temperaturas del agua. Es por esto que es importante conocer todo acerca de sus hábitos, para así saber cómo protegerlos, y esa fue una de las motivaciones del estudio.

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