Desde tiempos primitivos, la humanidad se ha fascinado más por los animales que por los miembros del reino vegetal, que han sido rezagados a un papel menos que secundario, una parte inmóvil del paisaje. El escritor británico Richard Mabey sugiere que debería ser al contrario y en su más reciente libro explica por qué cree que las plantas tienen un estatus superior al de todos los animales (incluidos nosotros, los humanos).

¿Te parece que la de Mabey es una teoría descabellada?

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Pues bien, dime qué opinas de los siguientes datos:

Las plantas tienen la capacidad de regenerarse incluso si han perdido 90% de su cuerpo.

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Ellas pueden tener relaciones sexuales a larga distancia y comunicarse entre sí en, aproximadamente, 20 maneras más que las usadas por animales.

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Son capaces de almacenar —y aprender de— memorias de aquello que les ha ocurrido. ¡Espera!, un momento, ¿cómo así?

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Monica Gagliano es investigadora del Centro de Biología Evolutiva de la Universidad de Australia Occidental. En un experimento con una planta conocida como ‘sensible’, por la reacción de sus hojas, Gagliano arrojó varios ejemplares de esta desde una altura determinada. Con cada intento, la planta dejó de cerrar sus hojas de manera progresiva, demostrando así su capacidad de memoria ante un reflejo que no suponía una amenaza real.

Y ahí ejemplos todavía más fascinantes.

Mabey habla de una WWW en el reino vegetal, sólo que en este caso el acrónimo no corresponde a World Wide Web (que en inglés significa red informática mundial), sino a wood wide web, un juego de palabras en el que la palabra world (mundo o mundial) es remplazada por wood (madera).

La wood wide web es un complejo sistema por medio del cual los árboles, con la ayuda de hongos conocidos como micorrizas −presentes en sus raíces−, son capaces de enviar mensajes a otros congéneres. Así se lo explica el propio Mabey a Simon Worrall, de National Geographic:

Si un árbol es atacado por insectos, químicos de feromonas son distribuidos a través de las fibras de micorrizas que se encuentran debajo del suelo, así como a través de soplidos en el aire emitidos por los árboles, para advertir a otros árboles con respecto a un ataque inminente de insectos y que se preparen produciendo más taninos en sus hojas. Es como un sistema de mensajería instantánea.

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Aunque en varias historias de ficción se han reconocido las habilidades de los árboles para tener una larga vida y son frecuentemente asociados con personajes sabios, la realidad de las plantas tiene poco que envidiarle a estas fantasías. De hecho, el propio Mabey pasó su infancia en el terreno donde se encuentra el árbol que sirvió de inspiración para el Sauce Boxeador que se menciona en la saga de Harry Potter.

El libro de Mabey se titula The Cabaret of Plants: Forty thousand years of plant life and the human imagination (Cabaret de plantas: 40.000 años de vida vegetal e imaginación humana).

Ya lo tengo en mi lista de lecturas.