¿Debería seguir manteniendo abiertas mis cicatrices? ¿O debería cerrarlas y curarlas de una vez por todas? Por una parte, es hora de curar esas heridas que me mantienen encadenada al pasado, pero, por otra parte, tengo miedo. Miedo de que si dejo entrar a alguien me destroce más de lo que estoy y destruir algo que ya está destruido… Acaba convirtiéndose en polvo, y el viento termina llevándoselo todo.

Mi corazón pide a gritos que por una vez en la vida, alguien sea capaz de amarme a pesar de lo destrozada que esté y de las cicatrices que se encuentran tatuadas en mi cuerpo y alma.

Por primera vez me pongo a pensar en que quizá algún día alguien sea capaz de amar hasta el peor de mis defectos. Y parece que tú eres esa persona. Esa persona que me acepta con todas y cada una de mis estupideces y está dispuesto a aguantarme de todas las formas posibles.

Eres esa persona que evita que mi mundo se rompa en pedazos y que por cobardía, termine saltando al abismo de la desesperación. Sin lugar a dudas, eres mi salvavidas.

Siendo sincera, rezo por todas aquellas personas que sientan que no tienen ningún valor, para evitar que caigan a un agujero negro que no tenga salida. Rezo para que encuentren a su salvavidas.

Quizá piensen que no es posible, pero si yo he tenido mi salvavidas ¿por qué nosotras no? Ojalá tengas esa suerte de encontrar tu salida de emergencia.