Si ocupas anteojos, sabes que olvidarlos o quedarte sin ellos ES LO PEOR QUE TE PUEDE PASAR. Da igual si fue por un descuido, porque pensaste que no los ibas a necesitar tanto o porque se rompieron… Estar en esta situación es lo más cercano que has estado del infierno y sabes que no hay forma de querer volver ahí. Y esto es un resumen de lo que se siente:

1. La sensación de que el mundo está a punto de derrumbarse ante tus ojos y no vas a poder verlo porque olvidaste tus anteojos

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2. El intento ridículo de hacerte creer que en verdad no los necesitas TANTO como para preocuparte

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3. Seguido por la confirmación de que sin tus lentes no vales nada, pero es demasiado tarde como para cambiar de planes

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4. Tienes que aceptar que vas a pasar un buen rato sin saber lo que pasa a tu alrededor

5. Cuando tienes que leer algo:

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6. Te pasas todo el día fingiendo que ves perfecto

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7. Pero en realidad el mundo nunca antes había estado tan borroso

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8. Sin darte cuenta empiezas a confundir los lugares a los que tienes que entrar

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9. Las caras se transforman en… ¿Formas?

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10. La gente te saluda antes de que alcances a reconocerlos, así que te pones en plan “no sé quién eres, pero hola”.

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11. Pruebas con los anteojos de otra persona y descubres que puedes ver mucho peor todavía

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12. Tu cerebro se cansa después de tanto fingir y te lo hace saber con un agradable dolor de cabeza

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13. Que tienes que saber superar para poder llegar a tu casa intacto sin equivocarte en el camino

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14. Cuando llegas a tu casa sientes que estás a punto de entrar al paraíso

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15. Pero la sensación de volver a ver del mundo con claridad y sentirte poderoso otra vez, gracias a tus amigos incondicionales… ¡No se compara con NADA!

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