Todas hemos pasado por ese ex novio que va y vuelve. Va y vuelve con las mismas promesas. Y nunca se queda. Que eres perfecta, pero asoma el compromiso y resulta que debe irse para ser feliz. Viajar, conocer otras personas, trabajar en el extranjero, en ese momento piensan en “su felicidad” y que “no te quieren herir” pero VUELVEN. Y se repite.

El momento de volver se puede resumir en tres simples variantes: te has enamorado de otro, les dieron la patada en otro lado, y en que vieron que sus sueños de “trascender” por sobre el resto de la raza humana no es tan fácil como te lo decía aquel día en el que te dejaba “por sus sueños”

Y tú estás en medio. Nadie piensa en tu felicidad. Menos él, que se llena la boca cada vez que te deja, ya que lo hace “por tu felicidad y la suya, lo de ustedes no tenía futuro”.

Tal parece, seamos sinceros todos, que gran parte de la felicidad masculina es tomar a una mujer, y tenerla allí para siempre, para que cuando calme sus desvaríos, pueda volver a ti a reponer fuerzas, a que le hagas sentir el único en tu vida, a separarte de otro hombre, sólo por probarse a sí mismos que son “el gallo que más canta” en el gallinero de la vida de una mujer.

Y tal parece que entre más valgas la pena, más de esos personajes estarán en tu vida.

Seguramente TODAS las que leen esto se han de sentir identificadas. Mujeres libres, independientes, hermosas, serenas, esperando el nuevo round donde ese personaje llega a hacer desastres y robarnos la seguridad.

Este post no trae soluciones. Trae la identificación de un problema que tienes hoy. Uno muy grande. El problema de sentirte fuerte hasta que llega ese mensaje. Junto con esas promesas. Junto con ese hombre aporreado por la vida que te tiene allí, a modo de pausa mientras él vive, hasta que te recuperas. ¿Qué puedes pensar? “¡Él debe haber recapacitado! ¡él me extraña!”

Pero no. Él no va a salir con nada más que con tu seguridad en ti misma. Hasta con tu relación actual colgada entre sus logros, junto con tu confianza en los hombres, y, si yo pudiera pedir un favor a los hombres a ese respecto, es que, de verdad, háganlo, DEJEN EN PAZ A LAS MUJERES QUE NO QUIEREN PARA USTEDES.

Si ustedes quieren irse a sembrar el fondo del mar, recorrer el mundo, trabajar en el extranjero, escalar el Everest, no busquen novia en su misma ciudad. Es más, no busquen a nadie. Cumplan sus sueños y no molesten. Porque es increíble que hagan sentir a una mujer que tiene una relación cierta y buena, pero el día menos pensado, esa relación es una pega para que vayan a luchar por sus sueños… Everest incluido.

Es de verdad inconcebible la cantidad de hombres que dicen querer irse a “comer el mundo” para dejarte, y al paso de los años los ves en un hipermercado a las 4 de la tarde de un sábado, con cara de hastío e infelicidad, y que te vean maravillosa, fuerte, bien plantada, y de una vez te recuerden, y tú caigas por “los viejos tiempos”. Eso va a ser así si sigues permitiendo que en tu vida, todos luchen por ser “el gallo que más canta”.

Tú no eres el premio de consuelo para aquel hombre que por indeciso, fue aporreado por la vida.

Hazte el favor de NO creer en el amor del que no lo construyó cuando pudo.