Tengo una pregunta rápida y sencilla para ti: ¿cuándo fue la última vez que pagaste por el papel higiénico en un restaurant, café o baño público? Lo más probable es que estés pensando que estoy un poco loca por hacer una pregunta tan obvia y respondas con un ‘Nunca’ bastante rotundo. Es obvio, nadie tiene que pagar el papel higiénico, es una necesidad básica, tiene que estar ahí para ser usado por quién lo necesite. Después de todo, ir al baño es una función natural, normal y necesaria de nuestro cuerpo.

Sin embargo, creo que nunca he entrado a algún baño y me he encontrado con un dispensador de tampones o toallas sanitarias gratuitas. En el caso que te encuentres con algún dispensador, siempre será necesario que pongas unas cuantas monedas para conseguir un tampón. Si vas a la farmacia o al supermercado tienes que pagar para conseguir una caja de toallas sanitarias. Parece ser que tener tu período no es algo ‘natural’ y por eso no tenemos derecho a que nos entreguen los implementos mínimos de forma gratuita.

He escuchado a muchas personas comparar las toallas sanitarias con los preservativos masculinos pero es obvio que son diferentes: no puedo elegir si tener o no tener mi período este mes, de la misma forma que no puedo escoger no orinar. Verás, tener mi período es parte de mi salud reproductiva, es algo con lo que las mujeres tenemos que vivir casi toda nuestra vida. Es por eso que me sigue pareciendo increíble que no lo podamos ver como una necesidad humana universal (sí, como el papel higiénico) y que insistamos en categorizarlo como un lujo por el que debemos pagar.

Nancy Kramer es una mujer que se ha dedicado a luchar para que los tampones y las toallas sanitarias sean vistas como un derecho humano. Creó la campaña ‘Liberen los tampones’ que busca concientizar a las personas sobre lo que significa vivir con el período y tener que destinar una parte no menor de nuestro dinero a conseguir artículos sanitarios para esos días.

Ella afirma:

“Si los hombres tuvieran el período, no estaríamos teniendo esta conversación”.

Este es un gasto extra que los hombres nunca tendrán que experimentar: las mujeres debemos asegurarnos de siempre tener suficiente dinero para comprar toallas sanitarias o tampones porque de otra forma podríamos tener problemas o, ya sabes, manchar toda nuestra ropa y todo lugar en el que nos sentamos.

De hecho, en los países de escasos recursos, muchas chicas se ven forzadas a no ir al colegio cuando están en su período porque no tienen acceso a estos vitales elementos.

Esta es una realidad mundial y es el deber de cada país legislar al respecto. En mi país ni las toallas sanitarias ni los tampones son gratis , aunque sí es posible encontrar diferentes marcas y precios a la hora de acceder a ellos. Eso no quita el hecho de que si eres una mujer en una situación precaria lo más probable es que tendrás problemas para poder comprar estos productos.

Estamos en 2016, es hora de que eso cambie ¿o no?