Como todo proceso biológico, el cuerpo a medida que pasan los años va cambiando. Al alcanzar la pubertad los cambios se hacen visibles y nuestro cuerpo comienza a desarrollarse y presentar cambios, como la aparición de vellos en la zona púbica y otros lugares donde antes no había. Para el hombre, cuando aparece la barba y los demás vellos corporales es un síntoma de “hombría”, pero para las mujeres es un sinónimo de que hay que comenzar a depilarse.

Una encuesta  realizada en Estados Unidos, muestra que las mujeres se depilan los vellos púbicos aún cuando no quieren hacerlo. Según los resultados, sólo el 56% de las mujeres encuestadas, entre 18 y 29 años creen que sí deberían depilarse. Y en realidad, las que se depilan son un 72%. ¿Será que el porcentaje aumenta debido a la presión social?

No siendo suficiente con estas cifras, son muchas las mujeres que ingresan a la sala de emergencias debido a un corte en el área púbica, realizado en algún intento por “depilar” la zona con una rasuradora. Esto se debe a que es una parte del cuerpo difícil de llegar y muy delicada, pero para la época es un accidente común.

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Cuando nos ponemos a pensar en las razones por las que las mujeres deben someterse a esconder que sus cuerpos han madurado, la única razón que tiene un poco de sentido son los estándares de belleza previamente impuestos por la sociedad. Ser femenina se ligó al hecho de que debemos estar siempre pulcras y bien arreglas y eso se tergiversó en no tener ningún vello.

Se extiende mucho más allá de los vellos púbicos, pasa también por las axilas, las piernas, los bigotes, en algunos casos hay mujeres que han llegado a depilarse el estómago, la espalda y los brazos. Y la sociedad nos enseña que desde pequeñas debemos hacerlo, desde que los vellos aparecen, sino te pueden molestar o mirar mal en la calle. ¿Entonces para qué tenemos esos vellos?

Muy por el contrario, el hombre mientras más vellos tenga en la cara. brazos, piernas y pecho, más masculino es y está más lleno de hombría que el resto.

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Mi invitación es al debate, una vez más, sobre los estándares de belleza, que a pesar de tener años y cientos de mujeres siguiéndolos, muchas veces no hacen justicia o que es la verdadera belleza femenina.