¿Te ha pasado alguna vez que probaste algo tan delicioso que no pudiste evitar cerrar los ojos? ¿O que escuchaste una canción tan genial que tus párpados se cerraron lentamente? Probablemente también hayas notado que esto te sucede cuando vas a besar a alguien, independiente de si es alguien nuevo o tu pareja de hace muchos años.

Pero… ¿qué tienen todas estas actividades en común?

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Algo muy importante: son actividades placenteras y  en cada una de ellas usas un sentido por sobre los demás para disfrutarla. En el caso de la comida es el gusto, en el caso de la música es el oído, y a la hora de besar, es el tacto y todo lo que sientes.

Un estudio de un grupo de psicólogos de las Universidad de Londres comprobó que nuestro inconsciente juega un rol clave en todas estas experiencias, ya que no queremos que nada visual disminuya nuestra experiencia táctil. Es por eso que cuando algo es agradable o placentero, y no necesitamos la vista para experimentarlo, tendemos a cerrar nuestros ojos casi de manera automática.

En otras palabras, besar y sentir los labios de la otra persona se siente mucho mejor si se hace con los ojos cerrados. Así que si cada vez que besas a tu pareja no puedes evitar cerrar los ojos y mantenerlos así durante mucho tiempo ¡felicitaciones!… aunque si cuando besas a alguien no puedes evitar querer separarte y abrir los ojos… quizás sea hora de revaluar la situación. Esa es nuestra teoría al menos.