Las rosas que nunca me diste, se marchitaron desde antes de siquiera desearlas, esas pláticas inconclusas estancaron nuestros momentos y los reemplazaron con miradas de complicidad cuando nos percatamos que se acercaba el final… ¿Cómo es que podríamos enfrentarlo? ¿Cómo la vida nos había llevado a eso?

Habíamos pasado un gran tiempo juntos. Aprovechamos la suerte de encontrar eso que todo el mundo estaba buscando. Sí, a esa persona que sin importar lo malo o bueno que haya sido cualquier día, iba a ser la única en la que pensarías antes de ir a dormir.

Compartimos sonrisas, carcajadas, consejos, pláticas sobre nuestros sueños y esperanzas. Compartimos miedos, secretos e ilusiones. Éramos ese buen tiempo, éramos esperanza. El amor que nos hemos tenido, ha bastado para ser todo aquello que habíamos soñado juntos, nos brindó la certeza de que el mundo es incapaz de ser tan malo.

Te he amado por todos esos momentos de alegría, efusividad y felicidad que hemos compartido, te he amado por aquellas cartas que me entregabas con la timidez de un niño, por las veces en las que besaste mi frente con devoción y las numerosas ocasiones en las cuales me defendiste de lo malo que había en mi mundo…

He amado tu ternura, tu fortaleza, he amado todo lo que eres… aunque eso también implica las heridas que me causaste.

Sí, he amado todas y cada una de las veces en las cuales construimos juntos el final: te he amado aun cuando me abandonaste la vez que más te necesité, te he amado en todas las veces en las que rechazaste un beso y por la ocasión en la cual me negaste un abrazo y consuelo. Mi amor ha ido creciendo con cada sonrisa, pero también con cada herida.

La vida que he construido junto a ti, se encuentra repleta de amoríos y tristezas, las cuales he convertido en aprendizaje, comprendí que el mundo no giraría siempre en la dirección que yo quisiera, pero que eso no era impedimento para que caminara a su ritmo. Porque el amor no es sólo el arco iris, sino la lluvia que precede a él… El amor no se construye tan sólo de un conjunto de alegrías, sino de todas esas heridas que lo conforman… heridas que cicatrizan para enriquecer a tu ser.