Te odio. Y no precisamente de la manera “10 cosas que odio de ti”.  Te odio de esta extraña manera donde realmente no te deseo el mal y tampoco te deseo que sufras. Te odio porque eres un cabrón. Te odio porque yo estaba bien antes de conocerte… Te odio porque yo jamás había permitido a nadie tratarme como tú lo hiciste.  Te odio porque me trajiste miles de tristezas en lugar de alegrías. 

Te odio porque eras la persona más perfecta en el momento más perfecto (o al menos eso creía). Te odio porque realmente me dejaste rota cuando te fuiste. Te odio porque ni siquiera tuviste el valor de decirme que te ibas a ir. Te odio porque imaginé miles de historias contigo.

Te odio porque en serio eres el hombre más cobarde que he conocido en toda mi vida. Te odio por convertirme en esta persona. Esta persona que llora por las noches y que se culpa de todo lo que hizo mal mientras estuvo contigo

Pero al mismo tiempo creo que debería darte las gracias. Gracias porque me ayudaste (de la manera más cruel) a escribir esta lista, porque me ayudaste a darme cuenta de no quiero a personas como tú en mi vida. 

Gracias porque me ayudaste a darme cuenta de que no debo permitirle a nadie hacerme sentir menos. Gracias por ser la persona que eres. Gracias por entrar y hacer un desastre… Porque voy a volver a empezar. Voy a sanarme y voy a reconstruirme. 

Quizás jamás sea la persona que fui antes de conocerte. No, no creo poder regresar a eso… porque esta vez seré mejor.