Hay muchas cosas que suelen diferencias a hombres y mujeres. Cuerpo, apariencia, perspectivas de vida, comportamiento, entre otras cosas. Claro, a simple vista la apariencia es notoria. Sin embargo, al parecer hay una única y gran diferencia que el equipo de Psychology describe a la perfección en una situación cotidiana contada por un hombre y una mujer escribiendo en sus diarios de vida, y según sus puntos de vista sobre una misma situación: un día en pareja.

Probablemente te sientas identificado y logres entender que esta podría ser la verdadera diferencia que existe entre nosotros.

El diario de ella:

Hoy noté que mi marido se estaba comportando un poco extraño. Teníamos una reserva para cenar en nuestro lugar favorito y nos íbamos a encontrar ahí en la tarde.

Fui de compras con mis amigas y llegué un poco tarde al restaurante. Mi culpa. Él estaba menos hablador que lo usual y noté que algo le aburría. Al principio creí que estaba enojado por mi tardanza, pero luego me di cuenta de que el problema era mucho, mucho más profundo. Le sugerí que nos fuéramos a un lugar con menos gente para poder hablar. En un café más pequeño lo miré a los ojos y le pregunté qué pasaba. Parecía que ignoraba mis sentimientos y dijo que nada pasaba. Continué preguntándole si hice algo que le hiciera daño pero siguió diciendo que no estaba enojado y que no tenía que preocuparme.

Camino a casa le dije ‘te quiero’. Sonrió, pero siguió concentrado en conducir. En realidad no encuentro explicación a esto. ¿Por qué? ¿Por qué no me dijo que me amaba? Llegamos a casa a salvo, pero yo estaba devastada. No pude evitar darme cuenta de que él quería mantener su distancia conmigo y actuó como si no existiera. Sólo estaba sentado ahí mirando su programa de televisión favorito. Le dije ‘buenas noches’ y me fui a la cama.

Después de 15 minutos entró a nuestra habitación y saltó a la cama. Se quedó dormido. Yo, mientras tanto, no podía dormir tratando de entender qué pasaba con mi marido. Sentí que lo perdía. Mi matrimonio probablemente se había acabado. Y mi vida se caía a pedazos”.

 

El diario de él:

Hoy no pude echar a andar mi motocicleta. Algo debe de andar mal con el motor, pero no podía descifrarlo. Quizá debería llevarla al mecánico. Estoy preocupado“.

 

Al parecer la diferencia es grande, pues, mientras nosotras nos preocupamos tanto por lo que ellos piensan o hacen, ellos simplemente se preocupan de las cosas más sencillas o absurdas. O simplemente, como dicen por ahí, “están pensando en nada”, mientras nosotras nos preocupamos y creemos lo peor.

¿Crees que sea así? ¿Te ha pasado con tu pareja? ¿Has tenido que preguntarle constantemente qué le pasa?