La anorexia, sólo un producto de la fantasía, una muerte silenciosa pero segura, la cual no te deja ver lo que realmente está pasando en tu interior. La que distorsiona tanto tu imagen frente al espejo, que hace que llegues a odiarlo, y odiarte a ti misma por no ser tan delgada, por no sentir tus huesos al tocar tu piel, por no tener una piel pálida y fría.

Es como si tuvieses un demonio dentro de ti que te dice que todo lo que ves frente al espejo está mal, que tienes que perder tu cabello, tu dentadura, tu piel tersa y tibia, tu sonrisa y hasta tu propia vida.

Al principio crees controlarlo todo, crees que ella aún no te maneja del todo y que puedes comer cuando quieras y hacer lo que quieras, que aún tienes las fuerzas para seguir con tu vida, pero después, cuando pasan los días, te das cuenta de que ya estás atrapada, que caíste en aquel juego que creías controlar, y que en aquel momento que dejaste de vivir para sobrevivir, tú ya le pertenecías, habías perdido el juego contra ella.

Llegas a creer que es tu mejor amiga, que es la única que te escucha y que es la única que quiere lo mejor para ti, pero no es así, una amiga no deja que te destruyas a ti misma sólo para complacerla.

Llega un momento en que todo se encuentra fuera de control, tu vida ya no es la misma, todo ha cambiado, ya no eres más la chica alegre y sonriente que solías ser.

Has perdido tu fuerza, eres tan débil que no logras sostenerte de pie por unos minutos, te sientes tan vacía, dejas de dormir, te cuesta respirar, pierdes tu cabello, apartas a todos aquellos que lo único que quieren es ayudarte, te vas quedando sola poco a poco apartando a todos, y llegas a perder todo aquello que un día amaste, ¿y todo para qué? Para ser esa chica delgada y perfecta la cual terminó sola, triste, y destruida. A la que el miedo la empezó a consumir cada día, ese miedo de no saber si un día amanecerás muerta o te quedarás ahí, sola tirada en la calle.

La enfermedad te empieza a consumir cada vez más, tanto que no te das cuenta de la situación en la que te encuentras, toda tu vida ha cambiado, todo se vuelve un caos, hay voces en tu cabeza que no te dejan descansar, esas voces que te dicen que no lograrás escapar de ella y que le pertenecerás hasta el día de tu muerte, y por más que intentes salir de ese juego no podrás. Tratas de no escucharlas pero siguen ahí, gritándote, y tú lo único que quieres en ese momento son esas voces fuera de tu cabeza.

Y pensar que todo esto empezó como un juego que creías controlar, pero que al final terminó destruyéndote la vida…