Yo me enamoré de ti incluso antes de que supieras de mi existencia, y creo que en eso radica un poco el inicio del amor, en creer en la existencia de alguien aunque tú misma seas sólo un fantasma. Porque sé que los días suceden, las personas pasan y los rostros son imperceptibles en esta ciudad de sombras. Y así me enamore de ti, viéndote sin que tú me vieras, tocándote sin manos y sintiéndote sin un cuerpo, acariciándote todas las noches con mi esencia y despertándome junto a ti en lo más tangible de mis sueños.

Y es por ello que ahora con certeza puedo decir que esos fueron nuestros más felices años juntos, aquellos en los que tu complacías a las descabelladas historia de mi imaginación. Años en los que fuiste el protagonista perfecto, el valiente caballero, el exitoso señor, el devoto amante y el héroe de mi historia de ficción.

Poco a poco los sueños y las fantasías de estos se hicieron menos recurrentes, poco a poco, hasta desaparecer, y fue ahí que supe que como a mi colección de muñecas te había guardado en el desván. Creo que es parte de crecer el olvidar a los amigos imaginarios, es parte de crecer quitarle su esencia a estos objetos inanimados, la verdad a veces no sé si es parte de, pero es el supuesto proceso natural. Y con este razonamiento fui sustituyendo tu utópico personaje por uno más real, tropezando con rostros que llamaron mi atención, rostros que tal vez da las sombras jamás debieron salir. Lo que nunca imaginé es que este camino me regresaría a ti.

Creo que fue el tiempo de preparación perfecto para sufrir esta metamorfosis, pasé de ser un fantasma desconocido a una mujer feliz descomplicada soñadora más que real.

Cuando pienso en nuestro primer encuentro lo único que puedo decir es gracias, gracias a ti por mirarme por primera vez, sintiéndose igualmente irreal y lejos de las fantasías que había imaginado, todo fue perfecto, todo fue ideal. Y supe que tal vez en apariencia tenías una mujer ante ti, pero más importante que nada supe que en esencia la niña de los cuentos y fantasías se había despertado, todo esto para reencontrarte y sentir sus manos y las tuyas juntas por primera vez.

Podría decirte todos y cada uno de los sentimientos que generaste en mí en cada uno de nuestros pequeños encuentros, podría decirte qué sentí con el primer beso y nuestra primera vez, podría describir la sensación de cada uno de mis poros cuando estaba cerca de ti.

Aún recuerdo la primera vez que desperté a tu lado. Jamás habíamos estado tan lejos, me sentía vacía y sólo quería huir de ahí. Jamás pensé que obtener algo que tanto deseaba me iba a lastimar. 

Sin embargo siempre fui optimista con lo platónico de este amor y siempre quise pensar que no era culpa ni tuya ni mía y que merecíamos una oportunidad más, una más. y una más, y dos más, hasta que fui yo la que no pudo más.

Te veo hoy dormido en mi pecho, me abrazas, y después de más de un año sigo sin saber qué soy para ti. Te amo y amo verte así vulnerable y dócil, son estos momentos en que se confunde la fantasía y la realidad, amo verte así, pero si me amara un poco no estaría aquí.

La fantasiosa niña que te amaba con locura prefirió desaparecer, dormirse y volver a soñar. Ella huyó y yo no fui tan inteligente, sigo estancada aquí.

Y quiero aclararte que nunca fue culpa tuya, porque yo te llevaba ventaja en esto del amor. No fue culpa de nadie, sólo culpa de los ideales utópicos que crea el deseo. Y como la primera vez te digo gracias, gracias por mirarme al menos por una vez. Pero siento que me debo ir, debo buscar a esa niña necesito que me enseñe a soñar despierta una vez más.