Después de haber sido sujeto de pruebas en el New York Blood Center (NYBC), Ponso y otros 20 chimpancés fueron abandonados sin agua y comida en una isla cerca de Grand Lahou (Costa de Marfil) en 1983. De los 20, él fue el único que sobrevivió. Un hombre de la zona llamado Germaine Jamal lo ha mantenido vivo llevándole agua, comida y amor durante los últimos años.

Además de este generoso hombre, Ponso no había visto a nadie en un buen tiempo, hasta que una mujer llamada Estelle Raballand, directora del Centro de Conservación Chimpanzee, llegó a la isla para conocerlo. 

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Martin Broomfield

¡El es Germaine!

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Estelle llegó a la isla en febrero de 2016 y Ponsó la recibió con los brazos abiertos.

En abril de 2016, ella decidió volver, pero esta vez con otro propósito: analizar el estado de salud de este chimpancé que ya tiene 40 años de edad. Esto es importante, pues si Ponso se encuentra bien, podría ser liberado de su inmensa y dolorosa soledad.

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Esta segunda visita de Estelle hace parte de todo un movimiento que creó para liberarlo y llevarlo a un santuario.

Pero esto no es fácil. Los santuario están llenos y para mover a Ponso se necesitan recursos. 

“Estoy trabajando con la coalición, hablando con santuarios y el gobierno de Costa de Marfil para darle un futuro a Ponso”.

-Raballand-

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Por ahora, ese futuro es incierto, pero Ponso de alguna u otra forma entiende lo que esta mujer intenta hacer por él.

Desde la última vez que la vio, no la olvidó y le extendió su mano como diciendo: aquí siempre serás bienvenida. Además se divirtieron en grande jugando y caminando por toda la isla.

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Estelle tuvo que volver a casa con algunas muestras de sangre que le permitirán saber si el futuro de Ponso es prometedor.

Pero dejarlo ahí no fue fácil.

“Hoy caminamos alrededor de la isla. Estaba sosteniendo mi mano. Mi corazón se derritió”.

-Estelle-

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Pero volverán a verse. Eso es un hecho.