Después de una pérdida o rompimiento todas las personas tienen algo que decir. Cosas como: “vas a estar bien”, “ya no llores”, “nadie se merece tus lágrimas”, “deberías de salir más y distraerte más”, “haz muchas más cosas de las que ya haces para así mantener tu mente ocupada”, “llora pero nada más un día y después de eso… no llores más”, “no desperdicies tus lágrimas”, etc., etc… Pero a todos aquellos que han escuchado esos comentarios y muchos más por el estilo, yo les digo: 

Se vale sentir tu dolor, tu tristeza, tu pesar, tu pérdida, tu frustración, tu enojo, se vale sentir todo esto y más.

Llora… deja que tus lágrimas fluyan y bajen por tus mejillas y deja que limpien tu alma.

Solloza… deja salir esos sollozos por tu boca y que te ayuden a liberar esa presión que sientes en el pecho.

Aprieta… deja que tus manos aprieten tan fuerte como puedan para poder sentir ese alivio al soltar esa presión que estás acumulando dentro.

Habla… habla tanto como quieras, no dejes nada sin decir.

Abraza… deja a tus brazos abrazar esa almohada, ese muñeco de peluche o a ese amigo tanto como sea necesario.

Grita… deja que tus pulmones se sientan poderosos y grita tan alto como quieras, aun cuando sea soltando esos gritos contra una almohada.

No dejes que nada se acumule, no guardes nada.

No vas a querer que esos sentimientos pasen sin ser asimilados, dejando cosas sin decir o acumulándolas en una caja que a la larga se convertirá en tu propia caja de Pandora. Esa caja que permanezca sin tocarse y sea una bomba de tiempo. Deja que salga todo. Quizás tome un día, quizás tome una semana, quizás tome un mes, o a lo mejor tome un año… pero todo saldrá y una vez que ya no haya más también lo sabrás. ¡Te sentirás libre!

Regresarás a sentirte tú mismo poco a poco. Volverás a ver el lado brillante de la luna una vez más, y te recordarás a ti mismo que incluso la tristeza y la pérdida también son bellas. Recordarás que sin las cosas malas de la vida no habría forma de apreciar la buenas. También recordarás que amaste, diste lo mejor de ti, saltaste al vacío y lo intentaste. Podrás volver a comenzar a ver las cosas desde una perspectiva diferente y con el tiempo llegará la aceptación de todo aquello que no puedes cambiar, el poder del perdón, la gratitud por aquellas cosas buenas que pasaron y volverán esas sonrisas que irradian luz.

Te sentirás libre, libre de volver a comenzar, de poder recuperar tu forma y de ya no sentirte en pedazos. Podrás amarrar todos esos pedazos sueltos de ti y te dirás a ti mismo: “ok, aquí vamos de nuevo. Lo logré y estoy listo para otra batalla, que venga lo que tenga que venir… bueno y malo. Porque soy fuerte y he sobrevivido peores”.

Hay una frase de un libro que leí hace bastante que me marcó mucho, y dice así:

“Todos estamos tan rotos. Levanta a una persona y sacúdela tal como si fuera una sonaja y escucharás el sonido de sus pedazos rotos. Pedazos que nuestros padres rompieron, o nuestra madres, o nuestros amigos, algún extraño o nuestras personas más amadas”.

… Y sí, para mí esto es completamente cierto, sin embargo lo mejor de todo es que aun así podemos amar y disfrutar la vida con cada uno de esos pedazos rotos. Quizás estemos rotos pero aun así somos una sonaja entera… Completa a nuestra propia manera.

Así que si en estos momentos te encuentras sufriendo y batallando tanto como yo, recuerda que… se vale sentir. Deja salir todo, que fluya todo y no se quede nada estancado. Ya llegarán cosas mejores y de verdad no quieres que todas esas palabras que se quedaron sin decir o todos esos sentimiento que evitaste sentir se conviertan en ese terrible y pesado equipaje, ese equipaje que alguna otra persona compartirá contigo después, ¿o acaso eso lo que quieres? Todos ya traemos cargando nuestra buena cantidad de equipaje, como para incrementarla más de lo necesario. Siempre he creído que lo mejor es viajar lo más ligera posible, o eso dice mi mamá.

Así que recuerden que SE VALE SENTIR.