Todos tenemos un talón de Aquiles, esa persona a la que siempre recurrimos por apoyo aunque no queramos pero sabemos que nos hará bien, el que de repente aparece en nuestros sueños sin saber por qué si lo menos que queremos es recordarlo, al que se ha hecho todo lo posible para superar y no seguir con la idea de que en un futuro volverán a estar juntos y en donde al final de la lista de todos los nombres termina estando el suyo. Ese clavo al que se le quiere sacar con otro clavo y que en realidad sabes que nunca lo podrás sacar porque fue alguien que se convirtió en el parteaguas que colocó un antes y un después en tu vida.

Sin embargo, cuando estás consciente de que no se trata de arrancarlo sino de aprender a vivir con ello, lo aceptas y puedes cambiar tu perspectiva dándote cuenta de que no tiene nada de malo conocer a alguien más si estás dispuesto a seguir con tu propia felicidad.

Por eso cuando llega un nuevo ser a tu vida y se presenta la ocasión de empezar algo¿por qué no arriesgarte a vivirlo?

No es que estés llenando el vacío que dejo la otra persona o bien como dice el famoso cliché sacando un clavo con otro, si lo único que quieres es avanzar. Si ese nuevo individuo te da la oportunidad de sentir una vez más mariposas en el estómago, de tener ilusiones, de sonreír, de enamorarte, inclusive de molestarte por cosas que no te parezcan, por qué no arriesgarte a vivirlo si te está demostrando interés y creo que esta última palabra es la clave para seguir.

El interés que se tiene por saber de la otra persona, de hablarle para saber cómo se encuentra o un simple mensaje recordándote que está presente a pesar del tiempo y la distancia son detalles que te hacen dar cuenta a quien obsequiarle tu tiempo y quien merece la oportunidad de seguir estando en tu vida.

De esta manera doy una nueva versión que no trata de sacar un clavo con otro clavo, sino de dar un paso más a lo que quieres, sabiendo que es lo más sano para ti y haciéndolo de la mejor manera posible sin salir perjudicada.