A veces nos preguntamos una y otra vez por qué nos pasa lo mismo, por qué la vida es tan injusta y por qué no podemos encontrar el amor. Si se sienten identificados les diré que yo también me he sentido así, me he preguntado más de una vez por qué. Lo que pasa es que no nos damos cuenta de que no estamos indagando las preguntas adecuadas.

Sí, les daré un ejemplo, la vida es como andar en bicicleta, para aprender andar nos tenemos que caer una, tres o hasta 8 veces o más si es necesario, hasta que llegue el momento en el que ya no nos caemos más, porque hemos aprendido a andar sin ayuda alguna, y hemos entendido cómo debemos hacerlo. Así de simple es la vida, como andar en bicicleta o en patineta.

En algunas ocasiones conocemos a una persona que viene y nos enseña algo (cada una de las personas que pasan por nuestra vida, nos da una lección, algunas más fuertes y otras más débiles) pero no siempre aprendemos lo que debemos así que volvemos a conocer a otra y se repite la historia, una y otra vez (como cuando andábamos en la bicicleta). Esto nos pasa a muchos cuando intentamos “buscar el amor”, nos empeñamos en creer que la persona que acabamos de conocer es la adecuada sin darnos cuenta de que verdaderamente no lo es. Por eso caemos nuevamente, volvemos a conocer otra, pero no es tan malo como suena si sabemos entender y ver el para qué.

Lo bueno de todo es que en algún momento llegará su fin, justamente cuando lleguemos ahí sabremos andar en la bicicleta y la historia no se volverá a repetir.

¿Pero cómo saber si ya hemos llegado? A mí me está pasando actualmente, llegué a mí casa y me senté y me pregunté: ¿qué pasa qué siempre me pasa lo mismo? Inmediatamente mi cabeza empezó analizar qué era lo que estaba mal, y encontré otra pregunta que antes no me había hecho. ¿Qué tienen en común todas las personas que conocí? Justamente ahí tuve mi respuesta, me di cuenta de que yo misma la tenía, que venía repitiendo el mismo patrón en todas las personas que había conocido, todas tenían algo en común, y ahí estaba lo que yo debía aprender y no debía volver a repetir, mi mente me dijo “hasta que no aprendas no vas avanzar”. Así que me doy cuenta de que las demás personas no están mal, ni la vida es injusta y ni cruel, no, todo tiene un para qué, sólo hay que entender que sí no aprendes una vez, la vida te la volverá a repetir hasta que aprendas y puedas así avanzar.

Ya la pregunta cambió, no era “por qué” si no “para qué”. Cada persona es una caía en la bicicleta, cuando ya no caes es cuando por fin entendiste qué era y cuál la lección que la vida te quería enseñar, las cosas siempre tienen una razón de ser, la mayor parte del tiempo las personas que se acercan a nuestras vidas es porque nosotros mismos las atraemos. Así que para la próxima que digas “por qué otra vez” pregúntate “para qué otra vez”, “qué no he aprendido”, “qué me está diciendo la vida” y sólo escucha tu ser interior y tú corazón te lo dirá. Confía en ti y disfruta que sólo se puede vivir una vez.