La historia de Masrya es única. Desde pequeña fue usada como mascota en Egipto, le arrancaron sus garras y permaneció dentro de una jaula la mayor parte de su juventud hasta que fue rescatada por un refugio para grandes felinos en Holanda. Allí conoció a Nero, un cachorro con un pasado similar. Desde el primer instante ella lo adoptó como si fuera su hijo.

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Henk Gerber

Cuando Masrya era cachorra solía ser usada por un comerciante egipcio que cobraba dinero a los turistas que querían un retrato con ella.

Después creció y fue confinada a una jaula de la que no pudo salir hasta que Saskia Berndt, una mujer alemana, hizo el esfuerzo de contactarse con varias organizaciones y personas para que Masrya fuera trasladada a Stichting Leeuw, un refugio en Holanda.

Masrya llegó al refugio en 2013 y por primera vez en su vida pudo estar en una zona verde al aire libre.

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Dynamic Big Cat’s

Allí conoció a Nero, un león de tan sólo cuatro meses de edad que había sido rescatado de un circo en el que permanecía encerrado en una pequeña jaula.

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Emoya Big Cat Sanctuary

Nero era huérfano y Masrya necesitaba algo de compañía, así que ambos conformaron una familia.

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Stichting Leeuw

En Stichting Leeuw pudieron darle la oportunidad a ambos leones de trasladarse a Emoja Big Cat Sanctuary, un refugio ubicado en África donde Minunette Cohen Heuser, la cofundadora del lugar, estuvo más que feliz de recibirlos:

“Hemos seguido la historia de Masrya desde el primer día y ella fue la leona que nos inspiró a hacer lo que hacemos. Imaginen nuestra sorpresa y agrado cuando, años más tarde, la misma leona, con su nuevo compañero, [entró en] nuestro cuidado”. (Vía The Dodo)

Y a pesar de los años, continúan tan unidos como siempre:

Emoya Big Cat Sanctuary

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Emoya Big Cat Sanctuary

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Emoya Big Cat Sanctuary

¡Son inseparables!