Cada uno de nosotros tiene una historia de vida distinta, cada uno con sus propios altos y bajos, sus propias luchas internas que día a día acarreamos con nosotros, pero no siempre vemos. Sin embargo, hay algo que lamentablemente casi todos compartimos… Los peores momentos en nuestras vidas. Que no pueden ser comparados entre ellos, pero sí pueden enseñarnos una lección muy valiosa e importante.

Cuando pasa lo peor que podría pasarte, lo que ni siquiera imaginabas que podía pasar, es cuando tu vida realmente empieza a cambiar.

Sin embargo, ninguno de nosotros debería estar esperando un momento revelador, una gran explosión de luz interior que te ilumina el camino y hace que todo parezca sencillo. Porque es un proceso, un largo y duro proceso que te obliga a quemar todo lo que tienes en tus manos, para admirar lo fácil que todo se hace cenizas y luego, esperar por que el fénix se levante de las cenizas como un débil y frágil polluelo que necesita aprender a volar.

En este proceso dejas de hacer muchas cosas, porque cuando sientes que el mundo te ha destruido, la verdad es que energías prácticamente no hay para nada y la confianza ni siquiera es algo que puedas darte el lujo de sentir. El miedo es horrible, porque nos paraliza, nos hace olvidar lo que realmente es importante y peor aún, nos impide hacer cosas porque nos nubla la vista con preocupaciones innecesarias.

Pero lo importante no es lo que dejas de hacer, sino que todas las cosas que efectivamente sí haces.

Antes de que la pena te consuma por completo, presta atención a las personas que han estado contigo en el camino, los detalles que tenían mucho más significado del que creías y a todas las cosas que te obligaste a hacer por sentirte un desastre. Esas son las cosas que realmente importan en la vida, que sólo pudiste notar cuando la oscuridad se estaba haciendo absoluta, pero te diste la posibilidad de apreciar desde dónde venía la luz.

Los peores momentos en nuestra vida no son más que pura oscuridad, pero eso es exactamente lo que necesitas para encontrar la luz.