Siempre me han gustado los animales: soy de esos a los que se les encoge el corazón cada vez que ve a un perrito abandonado por ahí, o atropellado en la carretera. Me esfuerzo por hacer algo por ellos, llevarlos al veterinario o a un centro de adopción… ¡Cómo quisiera poder ayudarlos a todos! 

Ese día fue diferente:

Me había tomado un descanso del trabajo y tenía pensado dedicarme a pasear por el parque cercano a mi casa. Hacer algo de deporte quizás, leer el diario al sol.

Pero entonces pasó algo inesperado. Escuché unos gemidos tenues, y supe inmediatamente que había un perrito herido. ¡Sólo tenía que encontrarlo!

Seguí mi intuición y comencé a buscar. Escuché con atención para averiguar de dónde provenía el ruido y me acerqué: un basurero sucio y descuidado. Habían restos de comida, basura, escombro y ropa sucia. ¡Y ahí estaba ella! Una perrita herida, hurgando para comer algo.

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La verdad es que me robó el corazón de manera inmediata. ¡Había algo tierno y distinto en su mirada! Al principio sólo pensé en ayudarla; regalarle el sándwich que me había preparado para el almuerzo. Pero entonces ella comenzó a seguirme, tímida y con dificultad, porque le costaba caminar.

Entonces decidí que tenía que hacer más por ella: simplemente no podía dejarla ahí sola. Cuando llegamos a casa, juntos, sentí un gran alivio. Supe que había hecho lo correcto. La perrita me miraba con atención y yo me propuse curar sus heridas y alimentarla bien.

¡Era hora de pensar en el nombre que le pondría! Carrie me pareció muy tierno y desde ese momento, responde moviendo su cola cada vez que la llamo así:

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Hoy soy un convencido de que ese día en el parque me marcó: me convirtió en su verdadero padre. Día a día nuestra relación se hace más cercana ¡y yo sólo agradezco a la vida por poner a Carrie en mi camino!

Diariamente la saco al parque para entrenar y jugar, y compartimos tanto tiempo juntos… De hecho, me he propuesto entrenarla, y Carrie es cada día más inteligente, obediente y animada.

Hoy, esa perrita débil y lastimada es una perrita feliz, inteligente y que se adapta a todo. ¡Gran cambio para una perrita de la calle! ¡Y gran cambio para mí, que no puedo estar más orgullosa de ella!

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Definitivamente, hoy puedo asegurar que algo muy especial une a los humanos con los animales: el amor, el cariño, la compañía, la bondad. 

Porque en +Kota sabemos que cuando algo nos une, todo está bien.