Jamás me detuve a pensar lo que sería despertar sin ganas de seguir, contradiciéndome al pensar por el resto del día que sólo quería descansar y no saber más de nadie ni de nada. Todo esto me llevó a preguntarme y replantearme muchas cosas sobre la vida y sobre mí misma, que si dependía de mí, si yo era la culpable, si me encontraba hundida, y sentí que me encontraba sola, aunque estuviera acompañada de más. El vacío que existía en mi vida era muy grande.

Muchas veces me molesté conmigo misma, porque tenía la respuesta a todo lo que me sucedía, lo tenía todo para ser feliz, pero por alguna razón sentía un gran vacío, y no sabía por dónde empezar a buscar las respuestas. Me daba miedo cambiar y dejar lo seguro atrás, aunque en realidad ya lo había perdido.

Pensé muchas veces que todo lo hacía en vano, y estando a la mitad del camino o intentando estar bien, me frustré una y mil veces. Y pensé abandonarlo todo.

Muchas veces luché y me convencí a mí misma que aún podía vivir y sentir como antes lo hacía. Sin miedo y angustias, siendo la persona que era antes. Dejé de pelear con los mareos y el vértigo que me recordaban que así no era, y no fue tan sencillo como es escribirlo. Los llevé al limite y sabía que tendría que caer muchas veces más antes de encontrarme y mirarme estando en pie.

Tuve muchos momentos en los cuales era en vano todo esfuerzo que hiciera por ser feliz. Me perdí por mucho tiempo, creyendo no encontrar nada que me llenara o que me hiciera sentir bien. Intenté ser la misma de antes y ver de la misma manera que lo había hecho antes. 

Vivía como en un sueño, pero me sentía incompleta y a la deriva, sólo era un robot siguiendo órdenes, pero sin disfrute de los éxitos que sucedían a mi alrededor; la mayoría del tiempo me sentí en cámara lenta, donde los sentimientos eran menos… pero el vacío y tristeza eran cada vez más grandes.

Me generaba tristeza verme perdida y sin rumbo, de ver que todo aquello que tuve alguna vez ya no existía, que ahora solo divagaba por la vida.

Muchas veces intenté recuperar lo que fui aunque yo misma sé que ya no es posible, pues necesitaba cambiar y ser una mejor persona. Y opté por buscar soluciones pequeñas a largo plazo, a pelear a diario, darle batalla a esa nube que nublaba todo en mi vida. Busqué la manera y regresé a lo que me generó siempre una pasión inexplicable, y me aferré a ello. Luché a diario por mi sueño, hasta en los días más grises y esa pasión que me genera, me salvó de días oscuros pues el peso de lograr mi objetivo pesó mas que mi ansiedad.

Lo que me hizo descubrir que hace bien aferrarse a los sueños aunque muchas veces los veamos como un oasis. Llegará el momento que dejarán de serlo y serán una realidad.

Hoy agradezco haber pasado cada momento malo y doloroso, pues he madurado y descubrí que una vida con pasión es mejor que ser un autómata, que lo malo tiene que venir para que mejores vengan.

Y esa fue la manera que la vida me lo enseñó, que no siempre depende de mí, y que el tiempo siempre te da una segunda oportunidad de volver a comenzar…