Ser retratadas para la posteridad no parece ser motivo suficiente de alegría para las mujeres que aparecen en estos cuadros. Ajenas a cualquier asomo de sonrisa, pareciera que posar para un artista hubiera sido el peor de los planes que les podían haber propuesto. Sólo míralas y contágiate de su alegría.

1. Cuando ya te acomodaste en la cama pero tienes ganas de ir al baño.

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“Ofelia” (1851), John Everett Illais

2. Cuando aceptaste salir de tu casa un viernes pero te arrepientes de no haberte quedado.

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“En un café: la absenta” (1876), Edgar Degas

3. Cuando ninguno de los chicos que te coquetean te llama la atención.

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“El rapto de las hijas de Leucepio” (1618), Pedro Pablo Rubens

4. Cuando tienes tanto por hacer que mejor tomas una siesta.

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“Siesta” (1900), Pierre Bonnard

5. Cuando alzas un bebé pero no tienes el más mínimo asomo de instinto maternal.

“Virgen con el niño y vida de Santa Ana” (1452), Fray Filippo Lippi

6. Cuando ves la lista de compras y te das cuenta de que sólo trajiste chucherías.

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“Muchacha leyendo una carta frente una ventana abierta” (1658), Johannes Vermer van Delft

7. Cuando envidias a un bebé porque sólo duerme pero te das cuenta de que aún le falta ir a la escuela y vuelves a estar conforme con tu edad.

“La cuna” (1872), Berthe Morisot

8. Cuando por fin reúnes el esfuerzo necesario para depilar tus piernas pero todavía estás a tiempo de abortar la misión.

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“El baño de Susana” (1562), Tintoretto

9. Cuando te dejaste maquillar por una amiga y el resultado es un desastre.

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“La venus del espejo”(1660), Diego Velázquez

Cuánta simpatía.