Cuántas veces hemos escuchado decir “quien te quiere de verdad te acepta como eres”. Es un tanto cierto, aunque no podemos caerle bien a todo el mundo ni negar que siempre existe al menos un detalle que no nos agrada mucho de ciertas personas pero aun así las amamos.

Es normal que cambiemos a lo largo de nuestra vida, que descubramos nuevas facetas que no conocíamos hace algunos años, pero aquello que nos hace únicos nunca deberíamos cambiarlo, sobre todo si eso nos hace felices.

Así que no se trata de perder nuestra esencia sólo para agradarles a los demás o que nuestras “amistades” nos acepten en su círculo social o tú pareja te quiera sólo cuando te conviertas en la persona que él o ella desean. Se trata de ser feliz.

Sé feliz con quien eres, con quien deseas ser, porque siempre debes amarte a ti mismo y aceptarte con todos los defectos que pudieran tener. Vive sin preocuparte en caerles bien a las personas, disfruta ser quien eres y rodearte de seres que te aman así: con tu impaciencia, tu sonrisa, tu cabello rojizo, tu impuntualidad, tus ojos rasgados, tu sinceridad, tu baja estatura, etc.

Las verdaderas amistades no se preocupan en cambiar tu forma de pensar, tu apariencia o tu manera de vivir, las verdaderas amistades se ocupan de ayudarte a ser mejor persona, en hacerte ver tus errores y quizás modificar o eliminar los pensamientos negativos, pero siempre conservando lo más hermoso que tú tienes porque te aceptan como eres.