Decirle adiós a una persona, a un lugar, o a una etapa determinada de nuestras vidas, siempre trae consigo una cuota importante de melancolía. Parir Partir nunca es fácil y todo aquel que lo ha hecho, sabe con certeza lo triste que puede llegar a ser. Ahora bien, el ser humano es una especie verdaderamente curiosa y la manera en que nos comportamos durante las despedidas de soltero/a son fiel reflejo de aquello. Piénsalo bien por un segundo: el novio o la novia bailando con euforia sobre la mesa mientras sonríe, bebe y canta al ritmo de un reggeaton desenfrenado. Aplausos, gritos, coreografías y todas las otras rutinas propias del evento, llevan a cuestionarnos eso de que “despedirse de algo o alguien” sea realmente tan doloroso. La contradicción es brutal: estamos dejando atrás nuestra etapa de soltería y eso nos produce una alegría inmensa. Claro, una manera muy sana de verlo es que esa despedida también constituye la bienvenida a una maravillosa relación de pareja que durará hasta el último día de nuestras vidas, pero…

En fin, a lo que vinimos. Los hombres y las mujeres somos bastante diferentes en algunos aspectos. Personalmente, me cansé de los contrastes absurdos respecto a cuál de los dos géneros es más inteligente, más capaz, o más sensible… Es hora de hacer una comparación realmente trascendental y ¿qué mejor que hacerlo tomando las despedidas de soltero/a como puntos a analizar?

Pues bien, vayamos parte por parte.

1. Preparativos para la despedida:

Hombres

Upsocl/Macarena Salinas

Los hombres tenemos un asunto importante que resolver respecto a la expectativa vs. realidad.

Apenas nos enteramos de que un compañero se casa, lo hablamos rápidamente a través del chat de Whatsapp y decidimos ir al club más famoso y sofisticado de la ciudad para festejar. Esos lugares que siempre han estado ahí pero a los que nunca hemos entrado. Lleva un nombre en otro idioma y sólo la entrada cuesta un ojo de la cara. Pero qué más da, el amigo al fin se casa y la noticia amerita una celebración a lo grande: el mejor salón del club reservado con meses de anticipación, dos limosinas dispuestas a trasladar a todos los asistentes, caviar, espumante, un listado de canciones perfectamente seleccionadas para el novio, y la promesa inquebrantable de que esa noche será verdaderamente inolvidable.

Ahora bien, la realidad es un poco distinta. Finalmente, y cuando nos damos cuenta de que queda menos de una semana para el evento, el único de los amigos que vive solo accede a prestar su departamento en el segundo piso de un edificio ubicado junto a un hogar de ancianos. Entre todos fijan una cuota de dinero no menor y el más goloso se ofrece para realizar las compras. Mucha pizza y una cantidad inagotable de cerveza. La mayoría se va en taxi y al novio, que ha comenzado a beber desde temprano, lo pasa a buscar el hermano de la novia. Sí, el hermano de la novia es su amigo y también asistirá a la despedida.

El encargado de la música alcanza a armar una lista de canciones en su Ipod justo antes de llegar, pero de todas formas, pide por el chat de grupo que alguno lleve la guitarra. “Por las dudas”.

Mujeres

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Sin duda, son mucho más organizadas. Lo primero que ocurre luego de enterarse de que la amiga se casa, es que todas corren a verla. Llamados, felicitaciones, fotos en las redes sociales, etc. Recién ahí, luego de que todo eso ya está hecho, comienzan los preparativos para la despedida de soltera. Y son minuciosas. Aunque siempre hay una que es la encargada principal, todas aportan lo suyo. Se fija un día (que no se cambia por nada del mundo), un lugar (realista y ajustado a las posibilidades) y entonces comienza el proceso maduro, responsable y coherente para que todo FUNCIONE a la perfección. Muchos accesorios de textura y forma fálica pero nada de cosas demasiado elaboradas, ni clubes con nombre en otro idioma. Ellas quieren pasarlo bien, reírse, y hacer sentir a la festejada de la mejor manera posible. Sí, por supuesto que habrá vedetto.

2. Resistencia. 

Mujeres

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Siempre (o casi siempre) dignas. Las mujeres, por un asunto de compostura y autoconocimiento, se mantienen relativamente sólidas durante la noche. Sin embargo, nunca falta aquella a la que todo se le va de las manos y es protagonista a la mañana siguiente. “Se descontroló demasiado”, “Creyó que ella era la novia”, “Nunca más salgo con ella”, son algunos de los comentarios que al otro día rebalsan el Whatsapp de cada una de las asistentes. Pero, si tuviéramos que generalizar, podríamos decir que las mujeres son muchísimo mejor comportadas que los hombres. Conocen sus límites y saben hasta qué punto llegar. 

Hombres

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Por un asunto de anatomía, tenemos mayor resistencia física que las mujeres. Sin embargo, algunos pierden la compostura antes de tiempo. Tal vez se confían más de la cuenta y se dan demasiado duro.

3. Strippers.

Mujeres

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Las mujeres son muchísimo más exigentes a la hora de recibir a vedettos en sus despedidas de soltera. Si no baila el ula ula y se parece a George Clooney, mejor que no venga.

Hombres

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Los hombres, en cambio, son bastante más generosos y relajados en lo que respecta a sus invitadas especiales.

4. Los festejados.

Hombres

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Nuevamente es un asunto de exceso de fantasía. El novio cree que se convertirá en un seductor irresistible y tendrá la noche más desenfrenada de su vida porque luego -él bien lo sabe- deberá atenerse al rol de esposo manso, responsable, leal, organizado, respetuoso, prudente y libre de pecado que, según él, su novia exigirá que sea… por los siglos de los siglos, hasta que la muerte los separe.

Pero, a fin de cuentas, nada cambia demasiado: si el novio es pudoroso, lo será también en esa ocasión. Uno se imagina que hasta los hombres más reservados olvidan que dentro de poco tiempo se convertirán en padres de familia y que por eso deciden tener sexo salvaje durante toda la noche, en todas las posiciones, como si el mundo fuera a acabarse a la mañana siguiente. Pero, a menos que estemos frente a un personaje demasiado impredecible, la escena final no será muy distinta a la que sus amigos ya han visto cientos de veces: el novio borracho, desprolijo y confundido, caminando torpe y solitariamente sobre restos de alcohol y cenizas mientras se queja de la inconcebible brutalidad que le han “obligado” a hacer. “No sé en qué momento esto se me fue de las manos”, “Mi novia me va a matar”, “Tendré que cancelar la boda”, son algunas de las frases que balbucea genuinamente arrepentido. Pero están todos demasiado dormidos como para prestarle el apoyo psicológico que necesita.

Mujeres

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No pasa lo mismo con ellas porque las expectativas nunca fueron demasiado altas. Siempre se imaginaron un momento divertido, en el que pudieran compartir y celebrar que la mejor amiga se casa con el amor de su vida. Finalmente, el objetivo que no es más que reírse y disfrutar, se cumple cabalmente.

5. Gastos finales.

Mujeres

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Gastan en lo que importa y al día siguiente no se quieren morir por haber quedado en la ruina.

Hombres

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Con la peor resaca de la vida y la billetera completamente vacía, el hombre decide que dejará de beber alcohol durante un tiempo. Pide un préstamo monetario para llegar a fin de mes y comenta en el grupo de Whatsapp que no se acuerda cómo diablos fue que llegó a casa.

En fin, los detalles sobre conductas atrevidas entre los hombres y mujeres escapan a nuestro conocimiento. Sin embargo, a veces sólo basta preguntarse por qué las chicas siempre publican fotos de sus despedidas de solteras en las redes sociales y los hombres apenas lo hacen cuando esta recién está comenzando. Luego de eso, son hombres sin rastro. 

Esperamos que te lo hayas tomado con humor. No todo es tal cual lo hemos descrito.

¿Qué opinas al respecto?