Esta historia comienza cuando mamá y papá se conocieron. Ianka Barbosa, de 18 años, creció en Campina Grande, una ciudad de Brasil. Thérsio Felipe Wanderley, de 19 años de edad, hijo del pastor de la iglesia, se enamoró de ella. Poco tiempo después comenzaron a tener una relación y se embarazaron.

Su hijos Emanuel nació el 20 de abril de 2014. Era un dulce bebé lleno de vitalidad.

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Pedro Bauzá

Cuando estaban en el tercer mes de su segundo embarazo, toda la familia comenzó a presentar extraños síntomas, entre ellos, enrojecimiento y erupciones en la piel. Todo les quedó más claro cuando en las noticias comenzaron a hablar de Zika.

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En los resultados de las frecuentes ecografías todo indicaba que el bebé crecía con normalidad, hasta que el séptimo mes notaron que su cabeza era más pequeña de lo esperado. El médico les dijo que probablemente nacería con microcefalia, o sea, con la cabeza pequeña.

Les informó también que en la mayoría de los casos de microcefalia los bebés nacen  muertos.

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Con la noticia, la pequeña familia entró en crisis y papá Thérsio se fue de la casa. Ianka volvió a casa de sus padres. No le preocupaba en sí la microcefalia sino que su bebé naciera sin vida o muriera pocos después de nacer. 

Al final de todo, Sophia llegó al mundo el 30 de enero de 2016, con el diagnóstico que los médicos habían dado.

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Mamá Ianka estaba feliz de poder abrazar y besar a su pequeña hija. Tres meses después de dar a luz, papá y mamá se reconciliaron y volvieron a estar juntos.

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Los efectos que acarrea la microcefalia puede variar, pero entre ellos destacan los problemas neurológicos, retraso mental y retraso en el desarrollo, que pueden ser tratados con terapia.

La cabeza pequeña en bebés se ha vuelto un potente símbolo de la epidemia Zika.

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Desde el inicio del embarazo, la pareja tuvo que enfrentarse a las críticas de sus familias por haber tenido relaciones sexuales antes del matrimonio, que es mal visto entre los evangélicos. Pero con el nacimiento de Emanuel y Sophia las aguas se tranquilizaron.

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Emanuel ha sido un niño muy amoroso y comprometido con su hermana menor y, aunque no está obligado en ningún caso, él siempre pide ayudar a cuidar de Sophia.

Viven en una modesta vivienda en donde abunda el amor de familia.

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El desarrollo de Sophia ha sido lento, pero mamá Ianka y papá Thérsio están encantados con poder pasar un buen tiempo con sus dos hijos y han aprendido a ser buenos padres, como ellos dicen.

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Lastimosamente, el gobierno de Brasil sólo ofrece 250 dólares al mes para que la familia trate el padecimiento de Sophia. Con el trabajo de carpintero de Thérsio no es suficiente y no ha tenido buena suerte para encontrar un buen empleo en alguna empresa.

De modo que han hecho algunas recaudaciones virtuales de fondos para ayudarse con los tratamientos médicos.

Pedro Bauzá

Zika fue declarado emergencia mundial. ¿Qué opinas de la superación de esta familia?