Cuando era más pequeña era de esas niñas con demasiada energía -sí, aún más que los niños promedio- y solía correr todo el recreo. El modus operandi era el siguiente: encontrar a alguno de mis compañeritos más molestosos (con los que me llevaba mejor) para golpearlo y esperar un golpe de vuelta. Después, en una especie de batalla simiesca, alguno tenía que salir corriendo y el otro persiguiendo.

Como se pueden imaginar, generalmente las cosas terminaban con alguno empujando al otro para atraparlo o con un tercero -un pobre niño distraído que se cruzaba en nuestra carrera- en el suelo. Los profesores nos retaban, pero también nos decían: “el que te quiere, te aporrea”.

Era una forma de intentar que nos diera vergüenza, implicando que con mis compañeritos nos unía algo más. Sin embargo, el trasfondo de esa frase guarda más.

Merritt Smith, una mujer de Ohio en Estados Unidos, sí que lo tiene claro. Y no dejó que la idea de “golpear es igual a querer” se colara de ninguna forma hacia su hija de cuatro años, Joni.

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Facebook.

Cuando Joni sufrió una herida -bastante más grave que las que normalmente se sufren por peleas en el colegio- y tuvo que llevarla al hospital para que le pusieran puntos en su mejilla, se encontró con un comentario que le enojó por parte del hombre que atendió el mesón de registro.

Ambas le explicaron al funcionario que Joni tenía un corte en su rostro y algunos moretones porque un compañero del jardín de infantes le arrojó una tetera de metal a la cara.

Entonces él respondió: “Apuesto a que le gustas”, seguramente con la intención de alivianar la situación.

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Facebook.

Merritt detuvo al hombre y, más tarde y luego de reflexionar sobre la situación, plasmó sus sentimientos en una publicación en su Facebook:

“No. No permitiré que ese mensaje esté bien. No permitiré que sea más fuerte que Así no es cómo mostramos unos a otros que nos gustamos. En el mesón estás en una posición de influencia, te des cuenta o no”.

-Merritt Smith-

Todo ocurrió en el Hospital Nationwide de Niños, en la ciudad de Columbus, el 5 de octubre de 2015. Recientemente Merritt recordó la situación cuando se cumplió un año del incidente.

“Apenas lo escuché, supe que allí es donde comienza (…) Esa oración es de donde viene la idea de que herir es coquetear y comienza a poner un tono en que se da por una conducta aceptable”.

-Merrit Smith-

La mujer dice que, lejos de intentar hacer daño al hombre que hizo el comentario, su intención es que este sea “un momento de aprendizaje”. Más tarde, cuando su mensaje se hizo viral e incluso llegó a la televisión, aprovechó de agradecer por el apoyo de muchas personas y las conversaciones positivas que se iniciaron en torno al tema.

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Facebook.

“Es hora de tomar responsabilidad por los mensajes que entregamos como sociedad a nuestros hijos. No le digas a mi hija de 4 años, que necesita puntos porque un chico en la escuela la golpeó, apuesto a que le gustas. NO”.

-Merrit Smith-

¿Qué opinas tú? Yo creo que está bien poner más atención a las cosas que decimos a los más pequeños, porque es verdad que algunos dichos populares contienen mensajes que muchas veces no notamos.