Quiero comenzar aclarando que, aunque nunca está de más saber qué es lo que nosotros buscamos, lo mejor es cuando tienes claro que lo más importante es el amor propio. Nuestra propia felicidad es una de las formas más bonitas de nuestro atractivo, cuando sabemos que no necesitamos de una pareja para ser felices. De todos modos, siempre es agradable conocer a alguien con quien queramos compartir nuestro tiempo, y mejor aún cuando quieren compartir el suyo con nosotros y para eso es importante tener alguno aspectos claves; detalles que nos encantan y nos conquistan de inmediato, como estos:

1. Cuando ellas toman la iniciativa

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Algo que se está volviendo cada vez más común y estamos agradecidos por ello. Si ambos nos gustamos, ¿por qué la presión social tiene que ir hacia nosotros para que las invitemos? Cuando ambos estamos aburridos de esas ideas anticuadas de género y ellas nos invitan a disfrutar una tarde es genial.

2. Cuando cargan con orgullo los detalles

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Todos tenemos características únicas que nos diferencian de los demás (obviamente), pero si tienes muchas pecas, una risa fuerte o algo que no está marcado en los estándares de belleza modernos y aún así, en vez de acomplejarte, lo cargas con orgullo, despiertas el interés que sólo la confianza en ti misma puede lograr. A esa presión por ser como la modelo de tienda le decimos ¡Adiós!

3. Cuando se ofrecen a repartir la cuenta

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Vamos, no es un asunto de ser tacaño, para nada. No tengo problemas en pagar la cuenta tanto en citas como en salidas con amigos cuando yo soy el que está invitando. Pero cuando ambos estamos interesados en salir es agradable saber que ella, una vez más, demuestra no estar sujeta a prácticas anticuadas.

4. La pasión por sus gustos

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Incluso si no somos fanáticos de las mismas cosas, pero cuando empiezas a hablar de la lámpara en una escena de tu película favorita que es en realidad un cameo del director disfrazado y todos esos detalles que sólo un fanático puede saber realmente llamas nuestra atención. Aplica lo mismo para libros, series o esa banda indie de los 80’s que pasó desapercibida por tanto tiempo. Tus pasiones nos apasionan.

5. Cuando no tienen miedo de dar su opinión

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Bueno, es genial cuando alzas la voz cuando algo te parece incorrecto o cuando quieres aportar al debate, al igual que todos los demás. Cuando tienes ese coraje (y de hecho, nos ayudas a los hombres a despojarnos de toda la educación machista que recibimos cuando pequeños) te vuelves alguien confiable, alguien de quien queremos aprender.

6. Cuando cuentan sus historias

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Y te desvías del tema principal para ahondar en el contexto. No me doy cuenta cuando estamos hablando de qué le pasó a tu gato la semana pasada, pero es de lo más simpático que hay.

7. Cuando no tienen miedo de hacer el ridículo frente a nosotros

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Otro punto más gracias a que nos estás demostrando que tampoco te importa lo que opinen los demás. ¿Quieres bailar sin ritmo? genial. ¿Selfies para Snapchat? si es lo que te gusta, entonces bien. Que no tengas miedo de hacer las cosas que te gustan sin temer a la crítica.

8. Cuando tampoco tienen miedo de coquetear

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Si ambos estamos saliendo y nos gustamos, que demuestres tu interés con coqueteos es cautivante.

9. Cuando les gustan los mismos ingredientes en la pizza

O básicamente, compartir el mismo gusto a la hora de alimentarse.

10. Y el sentido del humor

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Sí, sí, sí. Especialmente si borda la ironía, lo oscuro y/o lo ridículo. Cuando logran hacernos reír a carcajadas o sentirnos culpables por esbozar una sonrisa. Es un verdadero talento el humor cuando se acerca al límite de los socialmente aceptable sin pasarse.

11. Cuando son tan simpáticas que todos la aprueban

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No es como que lo necesites, que no se puede ser un chocolate para agradarle a todo el mundo ni es una prioridad, pero si mi perro, mi gato y mis cercanos se alegran cada vez que te invito a comer a casa, es una ayuda enorme.

12. Cuando se pueden reír de sus propios “errores”

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¿Te caíste al suelo? No te preocupes, como a cualquier persona te tenderé una mano. Si no saliste lastimada y empiezas a bromear con el asunto… ¡Qué confianza! Nuevamente, una de las cosas más atractivas. Poder reírte de esas situaciones y de ti misma reflejan esa genial seguridad.

13. Cuando nos ganan en nuestra actividad favorita

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Especialmente cuando creemos que nadie lo haría. Soy pésimo haciendo manualidades, así que claramente cualquier persona me derrotaría. Así que si esa persona me gana en un videojuego de carreras, el desconcierto y humor sólo pueden atraerme más. Y claro, a muchos que conozco les sucede lo mismo. ¡Viva la sana competencia!

14. Cuando recuerdan el nombre de nuestra banda favorita

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Y sabes que nos gustaba desde antes de que fuera tan popular (jajaja). Es genial saber que estabas prestando atención a esos gustos propios de nosotros. Sirve también para nuestro auto soñado o el primero que tuvimos, modelo de guitarra, libro, videojuego, equipo, deportista olímpico, modelo, figura política, película. Opciones hay tantas como gustos, y si conoces los nuestros y los recuerdas, genial. Puntos extra si compartimos algunos de ellos.

15. Esto no significa que tenemos que ser iguales. Es genial no estar de acuerdo

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Abajo la monotonía o dejar de lado los gustos propios por los del otro. Es genial no estar de acuerdo en todo, ser capaces de debatir de forma madura y saber que el hecho de ser distintos nos hace un buen combo, pues juntos abarcamos más áreas. Pueden ser tanto nuestra visión de la vida o algo tan trivial como si acaso es mejor el aguacate que las naranjas. Aunque todos sepamos que no hay nada más delicioso que el aguacate.

Por supuesto, hay muchas cosas que pueden influir en por qué nos atrae esa persona, pero al menos cuando esto sucede, es seguro que las citas se seguirán dando.