Cuando las trillizas Chandra, Jordan y Trae tenían unos años de vida, todo era oscuro: habían sobrevivido un enorme incendio en su casa, pero a un enorme costo: la vida de su madre y terribles secuelas que las seguirían de por vida. Su papá era procesado como autor del incendio y vivían con su abuela Sue, que lloraba por todas las penurias que sufrían las niñas a tan corta edad.

Sin embargo, poco a poco las cosas fueron mejorando. El tiempo dio un respiro a las hermanas y hoy las cosas están iluminadas. Conoce su historia.

Las trillizas Berns nacieron en 1987, haciendo muy felices a sus papás Scott y Patti. Pero una tragedia empañó su primera infancia: el 21 de septiembre de 1988, un incendio arrasó en su hogar.

Su mamá, Patti, no pudo sobrevivir. Estaba en una habitación al fondo de la casa y sufrió quemaduras tan graves que le quitaron la vida. Las hermanas también estuvieron a punto de morir.

“Estaban tan graves que no sabíamos si sobrevivirían o no. Fue horrible, muy traumático”.

-Sue Dusek, la abuela materna de las niñas, citada en Today

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Según relata ABC News, la situación se agravó cuando las autoridades imputaron a su padre por haber cometido el incendio que le quitó la vida a su esposa.

“No hablábamos de eso.. ya habían pasado por tantas cosas que no quería que tuvieran que enfrentar eso”.

-Sue Dusek-

Tras el juicio, Scott fue declarado inocente y las cosas comenzaron -poco a poco- a mejorar.

Cuando las niñas llegaron a la secundaria vivieron los problemas propios de la adolescencia: sentían inseguridad, más aún por su historia y por las cicatrices que cubrían con maquillaje y mangas largas.

“Si teníamos un pequeño enamoramiento de alguien en secundaria, tú sabes, o en un tipo, nos decían oh, él cree que eres linda, pero tú sabes, tienes quemaduras”. 

-Jordan-

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Dicen que entienden a los niños que hacen comentarios hirientes, pero los que más dolían provenían de adultos:

“Recuerdo una vez en que estábamos en una piscina pública con un mamá y sus hijos estaban jugando con nosotras en la piscina. Ella tomó a los niños y les dijo: No jueguen con esas chicas… eso es lo que te pasa si juegas con fuego”.

-Jordan-

Un día, ya de adultas, las trillizas leyeron una historia online de una mujer que se había deshecho de sus cicatrices a través de cirugía láser con la doctora Jill Waibel, en Palm Beach.

Jordan estaba a punto de casarse y pensó que contratar esos servicios sería una buena oportunidad para usar un vestido de novia sin sentirse insegura de sí misma.

Las hermanas llamaron a la clínica de la doctora Waibel y dejaron un extenso mensaje de voz detallando todo lo que habían pasado, pidiendo una hora de consulta para poder conversar con ellas. El deseo se cumplió y viajaron para hablar con ella.

La sorpresa fue mayor cuando la doctora Jill les dijo que la compañía del láser que utilizaban (Lumenis) pagaría por todo su tratamiento.

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La historia de las hermanas los había conmovido, aunque no prometían piel “normal”.

“Nunca tendremos piel absolutamente normal donde tenían una cicatriz. PEro nuestra esperanza y meta es que sea tan mínima como sea posible. Si hablaras en una habitación con ellas -o las conocieras- no tendrías conciencia de que pasaron por una quemadura traumática”.

-Jill Waibel, citada en ABC News-

Las trillizas se sometieron al tratamiento, y Jordan -que se iba a casar- pudo tener un vestido que deja ver su cuerpo sin miedo a que los recuerdos inunden también su matrimonio.

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¡Les deseamos mucha felicidad!