La mayoría de las cárceles del mundo suelen tener condiciones paupérrimas para vivir y no siempre tienes ni siquiera utensilios de limpieza básica para que puedas vivir tranquilamente. A pesar de estar encerrados por crímenes, eso no deja de ser indigno. Y por ello, muchas personas recluidas suelen cometer cosas peores que su condena, ya que estar ahí ya da lo mismo.

Este hombre en Argentina, llamado Gabriel “Chirete” estaba cumpliendo condena en la cárcel de Salta. Ahí fue donde su novia Andrea Neri, de 19 años, decidió ir a visitarlo con su hijo de apenas un año cumplidos. Era una visita normal, por lo tanto, su habitación vigilada por dos guardias, era el lugar donde recibiría a la chica.

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Sin embargo, fue una visita corta, porque apenas entró con su bebé, Chirete la mató a sangre fría sin ninguna piedad. Después del acto, confesó a los uniformados de lo que había hecho como si no hubiese significado nada. Lo más raro fue que ninguno de los dos policías se percató del crimen.

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Pero, según informa La Nación, esto no fue todo. Chirete se encontraba en ese lugar por haber matado a otra ex mujer en la celda misma. También dijo haber sido culpable en el instante en el que le fue a avisar a su suegra que su hija no volvería por su culpa.

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Su condena inicial, antes de los asesinatos, había sido robo y hurto el año 2003.

La Nacion

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