Me voy a dar la libertad de reclamar: resulta que desde pequeños nuestros padres nos han dicho que la vida es mucho mas “dura” cuando se es adulto. Bueno, claro, empezamos a asumir responsabilidades, ya no está mamá para resolvernos todo, ¡y tantas cosas más! Pero, que incluso el proceso de ducha requiera tantas reglas y cuidados… ¡Denme un descanso por favor! Creo que cometo cada uno de los errores descritos a continuación. ¡Uf! no me quedará más que revertirlos…

1. Duchas excesivamente largas

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Al darte una ducha demasiado larga, eliminas de tu piel todos sus aceites naturales que la hidratan, lo que te puede provocar resequedad y comezón. Trata que tu ducha no dure más de 5 a 10 minutos y estarás bien.

2. No darte un chorro de agua fría al final

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Darte un chorro de agua fría después de tu ducha caliente, tiene beneficios como: mejora la tolerancia al estrés, hace a tu sistema inmunológico más fuerte, tiene efectos antidepresivos, entre otros. Sin mencionar que ayuda a la quema de grasas. Antes de salir, cierra la llave del agua caliente y quédate debajo del chorro por unos 30 segundos. Aguanta, valdrá la pena.

3. No ducharte después de hacer ejercicio

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Además de que olerás muy mal, quedarte con todo el sudor después de haber hecho ejercicio, creará en tu piel el ambiente perfecto para hongos y bacterias, por lo que estarás propenso a tener brotes y/o erupciones. No suena muy agradable…

4. Lavarte el pelo todos los días

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Con una o dos veces a la semana, dependiendo de tu tipo de cabello, está bien. El pelo, al igual que la piel, tiene aceites naturales que lo humectan y vitalizan. Si lo lavas muy seguido lo resecarás, perderá su brillo y suavidad. Si eres de cabello delgado, reduce la aplicación de shampoo a 2 veces por semana. Si lo tienes grueso y rizado, puedes incluso lavarlo solo una vez cada 7 días.

5. Dejar tu esponja mojada dentro de la ducha

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La esponja o estropajo con el que te lavas y/o exfolias el cuerpo, no debería quedar mojado dentro de la ducha. Las células muertas de tu piel quedan alojadas en ellos, luego de que te limpias; estas, son un caldo de cultivo para las bacterias. Por eso, procura lavarlo bien después de utilizarlo y déjalo en algún lugar que reciba aire y/o sol, para que se seque.

6. Secarte demasiado fuerte

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No frotes demasiado fuerte la toalla contra tu piel, la puedes irritar e incluso se pueden formar grietas y resequedad. Usa una toalla suave y con palmaditas (sin frotar) seca delicadamente tu cuerpo.

7. Envolver tu pelo con una toalla

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Envolver tu pelo con una toalla simplemente lo daña. Mejor, quita el exceso de agua, suavemente con una toalla, dando pequeños apretoncitos (no lo frotes).

8. No lavarte los pies

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Cuando enjabones tu cuerpo no olvides tus pies, con la espuma que escurre hacia abajo, no basta. Pero, más importante aun, sécalos bien, sobretodo entre los dedos. De esta manera evitarás que te salgan hongos y bacterias.

9. Aplicar acondicionador en toda la cabeza

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El pelo es como una planta, mientras más cerca está del cuero cabelludo, “más vivo”. Por el contrario, mientras más hacia las puntas, “más muerto” (por eso las puntas tienden a estar secas). Esto quiere decir que cerca del cuero cabelludo tu pelo aun tiene sus aceites naturales y aplicarle acondicionador solo lo sobre-hidratará y eso no es realmente bueno para tu pelo. En cambio, hacia las puntas, tu pelo ha perdido sus aceites naturales, es ahí donde debes aplicar el acondicionador, para darle una ayudita.

10. No hidratar tu piel de inmediato

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Como ya dijimos antes, el agua de la ducha arrastra los aceites naturales de tu piel, no que podría generar resequedad. Por eso, es importante hidratarla inmediatamente después de la ducha, cuando aun está húmeda. Así evitarás que tu piel se seque más de la cuenta.

11. No secar tu pelo con secador

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Muchas veces creemos que al no secar el cabello con secador, le estamos haciendo un favor; pues no le estamos aplicando ese calor que tanto lo daña y reseca. Pero, la verdad es que bien utilizado este puede ser muy beneficioso. La mayoría de los productos para el pelo, como el acondicionador, aceites, shampoo y cremas, se activan al contacto con el calor. Por eso, secar tu pelo con el secador a temperatura media y a una distancia razonable de tu cabello, activará los productos generando un mejor efecto.

12. Lavar tu zona íntima con jabón

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La zona íntima, sobretodo la de las mujeres, contiene un Ph especial. Al aplicar jabón, éste se ve alterado, lo que puede dar paso a hongos, bacterias o infecciones. Prefiere jabones con Ph neutro, o bien, lava solo con agua.

¿Alguien más allá afuera que se haya estado equivocando?