Esta esforzada familia de Whanganui, Nueva Zelanda, realmente no se va por el camino simple. Cuando Ashton, el bebé de la casa, fue diagnosticado con enfermedad celíaca, los padres decidieron que toda la familia debía cambiar su dieta. Adiós comida procesada, hola horas y horas de trabajo en el campo que los Harvey aceptaron con admirable aplomo.

Decidieron asegurar su salud y hacer su propia comida. Plantaron frutas y verduras, y compraron gallinas para tener huevos.

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Pero no sólo de huevos y verdura vive la gente y son una familia de 6 personas con 4 niños. ¿Cómo lo hacen?

“Mi motto es que si lo das sin ponerle precio, volverá a ti con el mismo valor. Siempre nos sobra algo y así tenemos algo que dar — fruta, vegetales, huevos, algo horneado — y aunque no pedimos nada a cambio, la gente nos lo da felizmente”.

-Lydia Harvey a NZ Herald

Y comida no es lo único que consiguen a través de este sistema de intercambio. Si alguien sabe hacer algún alimento naturalmente, como queso o leche de almendras, Lydia intercambia su comida extra por clases. 

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Ella y su esposo están muy animados por tener una vida más sana y abaratar costos, ¿pero y sus hijos?

“A los chicos les da igual. Mientras haya comida en la mesa, no les importa realmente. Uno de mis chicos — el único que está en la escuela — él cambia su comida preparada en casa por la de alguien que ha comprado su almuerzo. Y eso está bien, si es lo que quiere hacer”.

-Lydia Harvey a NZ Herald

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Su reto comenzó hace poco, pero tienen muchas esperanzas de poder pasar el 2017 ahorrando hasta 1600 dólares mensuales sólo en comida.

¡Increíble!