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En las películas antiguas no era extraño que los protagonistas realizaran un Pacto de Sangre o se convirtiesen en Hermanos de Sangre. Esta unión implicaba mucho más que un contrato y tenía una base real, ya que a lo largo de la historia de la humanidad hay constancia de ello en distintas partes del mundo. ¿Qué implicaba y cómo era el misterioso ritual de los Hermanos de Sangre?

El misterioso ritual de los Hermanos de Sangre

Una Hermandad de Sangre representa generalmente para los participantes un vínculo superior al de la hermandad biológica. Se adquieren unas estrictas responsabilidades entre dos o más individuos, que no están unidos por nacimiento, y que se juran lealtad en una relación entre iguales. El sentido del ritual era puramente simbólico pero elevaba la unión a un rango superior.

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El ritual en que los participantes se convierten en Hermanos de Sangre recibe el nombre de Juramento de Sangre y puede ser por mezcla de sangres o, más raramente, por beber la sangre del otro en una bebida. Habitualmente se realiza una pequeña incisión en un dedo, en la mano o en el antebrazo y se presionan los cortes entre sí. Simbólicamente en ese momento la sangre de ambos se mezcla y pasa a circular por las venas del otro participante. Es una práctica eminentemente masculina pero se han dado casos en los que han intervenido mujeres por tratarse de Juramentos o Hermandades de sangre entre tribus enteras. Tanto en la historia como en las leyendas y la mitología encontramos ejemplos de estos misteriosos rituales:

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Los escitas, un pueblo indoeuropeo que habitaba en las estepas del norte del Mar Caspio, y del que se tienen noticias desde el siglo VII a. C., realizaba Hermandades de Sangre. En su ritual ambos miembros se realizaban un corte en la mano y dejaban que la sangre gotease en una copa hecha con un cuerno. Se mezclaba con vino y ambos participantes mojaban la punta de sus espadas en el líquido y luego lo bebían. El vínculo era fortísimo y a cada hombre únicamente se le permitía tener 3 hermanos de sangre. La elección iba precedida de un largo período de amistad.

Los húngaros tenían un ritual parecido al de los escitas pero el vino se sustituía por leche ya que la mezcla con la sangre era visualmente más evidente. En la zona de los Balcanes también se realizaban estos rituales entre los soldados lo que representaba para ellos un vínculo mayor que el de la familia.

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En las culturas asiáticas se realizaba entre tribus y Genghis Khan, por ejemplo, tuvo un hermano de sangre desde su infancia llamado Jamukha. En las montañas del Cáucaso se realizaban estos rituales y tenían unos códigos muy estrictos, hasta el punto de que en el caso de una venganza, si un hermano de sangre moría, el otro debía llevarla a cabo.

En el campo de la leyenda, las sagas nórdicas están repletas de Hermanos de Sangre. El ritual consistía en levantar un trozo alargado de hierba (césped) y clavarlo en una lanza manteniendo los extremos en contacto con la tierra formando un arco. Se pasaba por debajo y después los futuros hermanos se hacían un corte y dejaban que la sangre gotease en la tierra mientras rezaban a los dioses para que fueran testigos su hermandad.

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En Uganda se realiza un ritual cortándose con un grano de café y en Siria, hasta el siglo XIX existió un ritual que comprendía la firma de un contrato con testigos y el sellado con la sangre mezclada de ambos “hermanos”. Como veis los rituales para convertirse en hermanos de sangre no son cosa únicamente de películas o novelas, sino que se ha dado en muchas culturas a lo largo de la historia.

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Imagen: Kate Lewis