El 0 (cero) es un signo numérico sin valor que si lo ubicamos a la izquierda de un número entero, no lo modifica. Si lo empleamos como un número, podemos efectuar con él operaciones algebraicas. Todos los números existen desde hace muchísimos años, pero el 0 es un caso particular. Supercurioso te cuenta hoy:

El verdadero origen del número 0

Según la historia y de acuerdo a varios estudiosos del tema, la primera vez que apareció el número cero fue en el año 346 en un texto de origen hindú. Era desconocido en las numeraciones china y romana, entre muchas otras, pero sí era empleado por los mayas.

Su difusión

Los árabes fueron los grandes protagonistas en su difusión en el transcurso del siglo VII y de a poco, este procedimiento de representación numérica se logró extender hacia el Oeste hasta que en el siglo XI llega a Al-Andalus (denominación a través de la cual se conoció a la Península Ibérica en la Edad Media, dominada por los musulmanes) sitio desde donde se expandió hacia el resto del continente europeo.

Otra leyenda

El número cero también fue registrado en varias de las civilizaciones pre-colombinas como, por ejemplo, los olmecas y los mayas que habitaban en la región del Caribe y Sur de México. Sin embargo, existe una leyenda que señala que los mayas fueron los primeros en usar el cero. Entre varias cosas, los mayas eran excelentes astrónomos y sabían con mucha claridad que existían varias estrellas más grandes que el Sol. Incluso descubrieron la disminución del tamaño si se aumentaba la distancia, o sea, que las dimensiones se hacían más pequeñas cuanto más alejado estaba una persona de la estrella y que cuando esta desaparecía era por haber logrado una dimensión a la que llamaban “cero”.

ceros

Otras leyendas mencionan a los árabes como los primeros en emplear el verdadero significado del número cero una vez que arribaron a la India. De acuerdo a esto, los hindúes llamaban “sunya” al número cero y los árabes pasaron a denominarlo “sifr”. Lo cierto es que el cero es una de las creaciones más importantes de las matemáticas y, en realidad, es sinónimo de nada.

Imágenes: Javier Leiva, Ryan VanWilliams